* En la primera madurez no se pierden facultades mentales. Al contrario, un estudio internacional revela ahora con evidencia científica la gran capacidad de tomar decisiones de los adultos de más de 50 años. Los investigadores han señalado cuál es la etapa en la que el cerebro alcanza su plenitud.
ÁMSTERDAM, 17 de junio de 2026.- Durante décadas hemos asumido que lo mejor del rendimiento mental sucede en la veintena o la treintena y que, a partir de ahí, todo es cuesta abajo. Algunos ejemplos puntuales parecían dar la razón a esta creencia. Albert Einstein tenía 26 años cuando publicó la teoría de la relatividad y los Beatles revolucionaron la música antes de los 30.
Es cierto que en la juventud pueden salir ideas rompedoras, muchas veces por no estar aun atados a corsés ni hábitos. Sin embargo, caemos en lo que la psicología llama sesgo de disponibilidad: hacer que unos pocos casos llamativos parezcan la norma.
Y no es así. Unos grandes genios jóvenes no presuponen que toda la población tiene la capacidad para sus mejores logros cognitivos en esos primeros años de madurez. Ahora un estudio revela la realidad del potencial mental. Y quizá resulta que eres mucho más inteligente de lo que crees.
El estudio, publicado en la revista Intelligence, parte de una nueva forma de conocer ese potencial. Ha combinado múltiples facetas cognitivas y de personalidad.
El trabajo, liderado por investigadores de la Universidad de Australia Occidental no se limitó a medir la velocidad mental o la memoria a corto plazo. Amplió las capacidades para abarcar la inteligencia emocional, el razonamiento y los conocimientos, entre otras.
Al integrar todas, concluyen que el funcionamiento mental global alcanza su pico entre los 55 y los 60 años y empieza a descender en torno a los 65, con una caída más acelerada tras los 75.
Además, rasgos como la capacidad de responsabilizarse eran mucho más altas a los sesenta que en la juventud (algo que sí podía intuirse) y que llegan a su pico a los 65 años. El tope de la estabilidad emocional se alcanza a los 75 años. Aunque a los 40 ya se tiene una gran inteligencia emocional.
¿Este estudio echa por tierra todo lo que creíamos de las capacidades en la juventud? No, por supuesto. No es tan rompedor. El cerebro joven es más plástico (más maleable) y sigue respondiendo mejor y más rápido, por ejemplo, a los cambios e innovaciones.
Lo que ocurre es que, al ampliar lo que consideramos inteligencia, los valores totales cambian. «Mientras algunas habilidades declinan con la edad, se compensan con el crecimiento de otros rasgos importantes», explica el profesor y de psicología Gilles Gignac, coautor del estudio. Esa compensación en las habilidades «apoya un mejor juicio y decisiones más ponderadas».
No es el primer estudio que plantea dudas sobre la evolución de la inteligencia. El psicólogo de Harvard Howard Gardner planteó en 1983 un nuevo modelo de inteligencias múltiples, frente al tradicional cociente intelectual. Desde entonces la idea de cómo evoluciona la inteligencia también está cambiando.
Durante mucho tiempo, se creyó que las capacidades cognitivas de los humanos alcanzaron su punto máximo a los 20 años, se estabilizaron en la edad mediana, durante la etapa laboral, y luego disminuyeron gradualmente.
Cuando los neurocientíficos revelaron que el cerebro sigue adaptándose toda la vida, creando neuronas y nuevas conexiones, ya plantearon las primeras dudas. La neuroplasticidad no desaparece con los años.
Este estudio pone sobre la mesa otra razón para el debate. Al hablar de inteligencia es muy complicado llegar a conclusiones científicas inamovibles. Para empezar, no partimos desde la misma base. La educación, las experiencias vitales y cómo ha evolucionado la persona pueden influir en el desarrollo cognitivo posterior.
Eso hace que sea muy difícil establecer criterios con un consenso amplio sobre cuándo se consigue una capacidad mental más alta. «Es complicado decidir qué aspectos de la inteligencia son los más importantes y su valor va a depender en gran medida del contexto», explicaba la profesora Health Mischa von Krause, de la Universidad de Heidelberg, en Alemania.
Esta investigadora había elaborado un estudio en 2022 para analizar la velocidad mental y su evolución con la edad. Logró reclutar a más de un millón de participantes. Y sus resultados ya apuntaban a los de este nuevo estudio: muchas de las funciones cognitivas no empiezan a disminuir hasta pasados los 60 años.
Un elemento importante es que no dejemos de aprender y practicar con la mente. Varias investigaciones han revelado que hay competencias (la memoria, la capacidad de juicio) que se pueden perder si no se ejercitan.
No invalida el nuevo estudio. Solo señalan que si se deja de ejercitar el cerebro, los años sí pueden hacer que la inteligencia en lugar de mejorar globalmente se reduzca.
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