* Reciben hasta tres dólares por hora
* Los videos aprobados son utilizados para desarrollar sistemas de inteligencia artificial para máquinas.
NUEVA DELHI, 05 de octubre de 2026.- Un teléfono celular sujeto a la cabeza se ha convertido para algunas mujeres en India en una herramienta de trabajo. Con el dispositivo graban mientras cocinan, cortan verduras, limpian o realizan otras actividades cotidianas del hogar. El material posteriormente es utilizado para ayudar a entrenar sistemas de inteligencia artificial destinados a robots.
El caso de Divya, una ama de casa del distrito de Karur, fue presentado por la BBC en uno de sus contenidos sobre el creciente mercado de datos para inteligencia artificial.
Según su testimonio, recibe alrededor de US$3.12 por hora por las grabaciones que son aprobadas.
«Grabo videos del trabajo que hago en casa y los envío. Me pagan por ellos, y cubro mis gastos con ese dinero», explicó la mujer en el material difundido por la cadena británica.
La lógica detrás de este trabajo es distinta a la de grabar un video para redes sociales. Las imágenes funcionan como datos para entrenar modelos de inteligencia artificial capaces de ayudar a los robots a aprender movimientos y tareas realizadas por personas.
Una persona puede registrar desde su propia perspectiva cómo toma un objeto, corta alimentos, dobla una prenda o prepara una bebida. A partir de grandes cantidades de este tipo de material, los sistemas pueden analizar patrones de movimiento y utilizarlos en el desarrollo de robots diseñados para desenvolverse en espacios cotidianos.
El proceso exige, sin embargo, algo más que simplemente encender la cámara. Divya explicó que grabar una tarea puede hacer que esta tome mucho más tiempo de lo habitual.
«Si normalmente me toma 30 minutos cortar las verduras, grabando el video me toma una hora», relató. Además, no todo el material registrado termina siendo remunerado: si graba cuatro horas en un día, entre dos y dos horas y media son aprobadas, según su testimonio.
Para Divya, el valor de este trabajo no está solamente en la cantidad que recibe por hora, sino en lo que ese dinero representa dentro de su economía personal.
La mujer contó que anteriormente incluso necesitaba pedirle dinero a su esposo para recargar su teléfono. Ahora puede cubrir ese gasto con los ingresos obtenidos por sus grabaciones.
«Antes, incluso para recargar mi teléfono le tenía que pedir a mi marido, ahora lo hago yo misma. Si me quiero comprar algo para mí, lo compro por mi cuenta», afirmó.
El testimonio muestra así una de las caras menos visibles de la expansión de la inteligencia artificial: la creación de trabajos destinados a producir y clasificar los datos que necesitan los sistemas para aprender.
De acuerdo con el reporte citado por DW, otras mujeres en India también reciben pagos por registrar sus movimientos mientras realizan actividades domésticas.
En algunos casos, las trabajadoras utilizan teléfonos sujetos a la cabeza o dispositivos y sensores que permiten registrar los movimientos desde diferentes perspectivas. Entre las tareas solicitadas aparecen actividades como cocinar, preparar café, doblar ropa o elaborar alimentos.
La necesidad de este tipo de información responde a un desafío particular de la robótica: hacer que una máquina pueda desenvolverse en ambientes reales, donde los objetos, las posiciones y las circunstancias cambian constantemente.
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