WASHINGTON, 18 de junio de 2026.- El característico aroma que aparece cuando la lluvia cae sobre la tierra seca recibe el nombre de petrichor. Una de las sustancias responsables de este olor es la geosmina, un compuesto producido por microorganismos presentes en el suelo y liberado al aire cuando las gotas de agua impactan la superficie.
Los seres humanos poseen una notable sensibilidad para detectar la geosmina incluso en concentraciones extremadamente bajas. Esta capacidad ha llamado la atención de científicos porque supera ampliamente la sensibilidad observada para muchas otras sustancias presentes en el entorno natural.
Diversas hipótesis sugieren que esta sensibilidad pudo ofrecer ventajas a nuestros antepasados. Detectar señales asociadas a la presencia de agua dulce, lluvias recientes o suelos fértiles habría sido útil para la supervivencia en entornos donde los recursos dependían estrechamente de las condiciones ambientales.
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