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Ahora sabemos de dónde vino el asteroide que acabó con los dinosaurios

* Un nuevo estudio revela que el asteroide Chicxulub, que provocó la extinción masiva hace 66 millones de años, era un raro asteroide carbonáceo, formado más allá de la órbita de Júpiter.

BERLÍN, 31 de agosto de 2026.- Hace 66 millones de años, un cataclismo cósmico alteró para siempre la historia de la Tierra. El impacto del asteroide Chicxulub, en lo que hoy es la península de Yucatán, marcó el límite entre las eras Cretácica y Paleógena, desencadenando la extinción masiva que acabó con los dinosaurios y la mayoría de las especies vivas del planeta.

Durante décadas, científicos de todo el mundo han debatido la naturaleza exacta de este cuerpo celeste, buscando pistas en la fina capa estratigráfica que señala aquel momento catastrófico. Ahora, un nuevo estudio ofrece una respuesta reveladora: el asteroide era de tipo carbonáceo y se formó más allá de la órbita de Júpiter.

Los investigadores, liderados por Mario Fischer-Gödde, se adentraron en los misterios del impacto de Chicxulub al analizar isotopos de rutenio, donde se encuentran concentraciones elevadas de elementos del grupo del platino (PGEs). Estos elementos, escasos en la Tierra, son comunes en los meteoritos y ofrecen una firma química que puede rastrear el origen extraterrestre de los impactos.

Los resultados del análisis de rutenio revelaron algo sorprendente: los valores isotópicos coincidían con los de los meteoritos carbonáceos, lo que indica que el asteroide provenía de un cinturón de asteroides más allá de Júpiter.

La identificación de este asteroide como carbonáceo, un tipo raro de meteorito que se forma en las regiones más distantes del Sistema Solar, es un hallazgo clave que aclara el origen de uno de los eventos más significativos en la historia del planeta.

Además, el estudio comparó las muestras con otras de cinco impactos ocurridos en los últimos 470 millones de años y de capas de esférulas de impacto de la era Arcaica, que datan de hace 3.500 millones de años. Los otros impactos presentaban firmas isotópicas más consistentes con asteroides de tipo silíceo, los cuales se formaron más cerca del Sol.

Estos descubrimientos no solo apuntan a un origen lejano para el asteroide Chicxulub, sino que también sugieren que, durante los últimos estadios de la acreción terrestre, el planeta fue bombardeado por materiales similares de los confines del Sistema Solar. Este patrón parece haber cambiado con el tiempo, con cuerpos de origen más cercano al Sol siendo responsables de eventos más recientes.

Este evento dejó una huella imborrable en la historia de la Tierra, visible en la capa geológica conocida como K-Pg. Esta capa contiene elementos químicos raros en la Tierra, que han sido testigos mudos del impacto catastrófico que marcó el final de una era geológica y el inicio de otra.

Algunos científicos propusieron en el pasado que esta capa enriquecida en elementos raros, como el iridio, podría haber sido causada por gigantescas erupciones volcánicas. Estas erupciones ocurrieron en una región llamada las traps del Decán, en la actual India. Las traps del Decán son una vasta área de roca volcánica que se formó por enormes flujos de lava que duraron millones de años y liberaron grandes cantidades de gases y partículas a la atmósfera.

Sin embargo, la nueva evidencia se alinea mucho más estrechamente con los elementos encontrados en asteroides. Esto refuerza la hipótesis de que el asteroide que impactó en Chicxulub no era un cometa ni un producto de actividad volcánica, sino un asteroide carbonáceo.

Así, el asteroide que acabó con los dinosaurios pudo haber sido un eco lejano de los tiempos en que impactos similares sembraron los primeros elementos de la vida en nuestro planeta, en una suerte de ciclo cósmico de destrucción y creación.


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