* El ensayo clínico en Alemania incluyó a 20 pacientes y evaluó el injerto elaborado con células madre y colágeno. Suturado sobre el área afectada y con imágenes de respaldo, los científicos identificaron mejoras en la capacidad de bombeo
WASHINGTON, 12 de junio de 2026.- Un equipo de médicos e investigadores en Alemania logró mejorar la función del corazón en pacientes con insuficiencia cardíaca grave mediante un parche de tejido muscular cultivado en laboratorio, según un estudio publicado en la revista New England Journal of Medicine.
La investigación, liderada por el University Medical Center Göttingen (UMG) junto al University Hospital of Schleswig-Holstein (UKSH), incluyó a 20 pacientes y ofrece una alternativa para quienes ya no responden a los tratamientos habituales.
El parche se fabrica a partir de células madre combinadas con colágeno – la proteína estructural del tejido humano – y se coloca directamente sobre la zona dañada del corazón. Una vez implantado, forma una nueva capa de músculo que late y ayuda al corazón a bombear sangre con más fuerza, según datos del UMG y el German Center for Cardiovascular Research (DZHK).
La insuficiencia cardíaca afecta a alrededor de cuatro millones de personas solo en Alemania y es una de las principales causas de muerte en el mundo, según la German Heart Foundation. Suele aparecer después de un infarto: cuando el músculo cardíaco pierde oxígeno, las células mueren y dejan una cicatriz que no puede contraerse ni bombear sangre.
Frente a ese daño, los medicamentos y los dispositivos electrónicos existentes solo frenan el avance de la enfermedad, pero no reparan el tejido perdido. En los casos más graves, las únicas opciones disponibles son el trasplante de corazón – con listas de espera largas y donantes escasos – o la implantación de un dispositivo mecánico que asiste el bombeo, con sus propias limitaciones y riesgos.
El parche desarrollado por el UMG apunta a llenar ese vacío: en lugar de reemplazar el corazón o asistirlo mecánicamente, agrega músculo nuevo que trabaja junto al tejido existente.
El proceso comienza con células madre obtenidas de la sangre del paciente. En el laboratorio, esas células se transforman en células musculares cardíacas y en células de tejido conjuntivo. Luego se mezclan con colágeno para crear una lámina de tejido vivo que late por sí sola.
El UMG puede producir hasta 20 unidades de este tejido en condiciones controladas, con el respaldo de la empresa biotecnológica Repairon GmbH. Cada parche mide entre tres y cuatro milímetros de grosor y se sutura sobre la zona dañada del corazón en una intervención mínimamente invasiva.
El director científico del UMG, Wolfram-Hubertus Zimmermann, explicó el objetivo: «Generar nuevo tejido muscular cardíaco para apoyar de forma específica al corazón debilitado».
El ensayo, denominado BioVAT-HF-DZHK20, comenzó en 2021. Participaron pacientes cuyo corazón bombeaba menos del 35% de su capacidad normal – el porcentaje habitual en una persona sana ronda el 55-70% – a pesar de recibir tratamiento convencional.
En una primera etapa, los investigadores establecieron que la dosis máxima segura era de aproximadamente 800 millones de células cardíacas por parche. En la segunda etapa, 16 pacientes recibieron esa dosis: a los tres meses, las imágenes mostraron que la pared del corazón se había engrosado y la capacidad de bombeo había mejorado.
El seguimiento de más de cuatro años confirmó que esa mejoría se mantiene en el tiempo, con reportes de mejor calidad de vida entre los pacientes.
Zimmermann destacó que los resultados «muestran por primera vez en un estudio clínico más amplio que recuperar la función muscular del corazón en personas con insuficiencia avanzada es posible».
Por su parte, Stephan Ensminger, director de cirugía cardíaca del UKSH y responsable quirúrgico del ensayo, afirmó que «hemos demostrado que el tejido cardíaco cultivado a partir de células madre puede implantarse con seguridad en pacientes».
Steffen Eyring, de 58 años, sufrió un infarto en 2020. Su corazón quedó tan dañado que solo bombeaba entre el 18% y el 20% de su capacidad. A pesar de la medicación y de llevar un desfibrilador implantado, su estado siguió empeorando.
Él y su esposa, Ina, intentaron mantener caminatas diarias, pero la fatiga y la falta de aire se lo impedían. «Al principio caminábamos 30 minutos; luego tardaba 40 en recorrer la misma distancia, y después aún más. Tenía que detenerse a menudo, le costaba mucho respirar», relató Ina en declaraciones recogidas por el UMG.
La familia se enteró del estudio por un reportaje de televisión. «Nos pareció que era nuestra oportunidad. Le dije a mi esposa que quería ser voluntario», recordó Steffen. La operación se realizó en junio de 2024 en el UMG. Desde entonces, su función cardíaca se estabilizó y mejoró levemente. «Puede participar en la vida diaria y ahora vive más días buenos que malos», señaló Ina.
Los resultados fueron bien recibidos en la comunidad médica. Ingo Kutschka, ex director de cirugía cardíaca del UMG, consideró que el parche podría convertirse en una opción adicional para pacientes seleccionados con insuficiencia cardíaca grave.
El equipo investigador advirtió, no obstante, que aún queda camino por recorrer: serán necesarios estudios en más hospitales de Europa y Estados Unidos, coordinados por el DZHK y el UMG, antes de que el parche pueda ofrecerse de forma generalizada como tratamiento.
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