MADRID, 23 de septiembre de 2026.- Un estudiante de Derecho dedicó tanto esfuerzo a preparar sus «chuletas» que muchos se hicieron la misma pregunta cuando vieron el resultado: ¿no habría sido más fácil estudiar?
El caso ocurrió en la Universidad de Málaga, España. Un alumno que debía examinarse de Derecho Procesal Penal encontró una forma extraordinariamente laboriosa de llevar consigo el temario: lo grabó directamente sobre el plástico transparente de 11 bolígrafos BIC.
No eran pequeñas notas escondidas dentro del bolígrafo. Las letras estaban talladas minuciosamente sobre su superficie, formando líneas diminutas que cubrían prácticamente todo el cuerpo de cada uno. Incluso utilizó los tapones para identificar qué materia correspondía a cada bolígrafo.
Según un hombre que posteriormente aseguró conocer al estudiante, el método era tan ingenioso como artesanal: reemplazaba la mina de grafito de un portaminas por una aguja, que utilizaba para grabar las letras sobre el plástico. Había un pequeño problema, lo descubrieron durante el examen.
La profesora Yolanda de Lucchi confiscó los 11 bolígrafos y el estudiante no aprobó aquella convocatoria. No existe evidencia sólida, sin embargo, de la afirmación que algunas versiones virales añaden después: que habría tenido que repetir todo el año académico.
Los bolígrafos permanecieron guardados durante más de una década hasta que, en octubre de 2022, De Lucchi los encontró mientras ordenaba su despacho y publicó las fotografías en internet.
Su reacción no fue precisamente de enfado.
Los llamó una «reliquia universitaria» y, contemplando la cantidad de paciencia necesaria para fabricar semejante sistema, terminó resumiéndolo con dos palabras: «¡Qué arte!»
El estudiante consiguió meter prácticamente una asignatura entera dentro de 11 bolígrafos.
Lo único que no consiguió meter allí fue una forma de evitar que su profesora los encontrara.
Descubre más desde Fernanda Tapia
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

