* El lunch escolar debe tener proteína, fruta y cereales integrales
* Alimentos industrializados se deben evitar
* Necesarias, de 8 a 10 horas de sueño
CIUDAD DE MÉXICO, 31 de agosto de 2025.- Ante el inicio del ciclo escolar, las madres y los padres de familia deben reconocer la importancia de una alimentación adecuada y hábitos saludables para que las niñas, los niños y adolescentes tengan un rendimiento académico y bienestar general, recomendó la Dra. Isabel Martínez del Río.
«El regreso a clases es más que conseguir útiles escolares y emocionarse por las nuevas materias, es una etapa muy importante que requiere hábitos alimenticios adecuados que fortalezcan el sistema inmunológico y mejoren la energía de los menores», enfatizó Martínez del Río Requejo, y agregó que «una nutrición balanceada y hábitos saludables son esenciales para el desarrollo físico y cognitivo de niños y adolescentes».
La especialista que cuenta con Certificación Europea en Nutrición Clínica y un máster en Nutrición Clínica Pediátrica, agregó que esos aspectos inciden directamente la capacidad de concentración, la memoria, el estado de ánimo, el sistema inmunológico y el crecimiento, factores cruciales para el éxito escolar.
La también integrante de sociedades nacionales e internacionales como el Colegio Mexicano de Nutrición Enteral y Parenteral, The Obesity Society, de la Academia Mexicana para el Estudio de la Obesidad (Ameo), y de la Sociedad Europea de Nutrición Enteral y Parenteral (Espen), hizo las siguientes recomendaciones:
Alimentación (lunch escolar): Es fundamental asegurar que los estudiantes obtengan los nutrientes necesarios para obtener energía y lograr una adecuada concentración a lo largo del día.
– Proteínas: En la alimentación se deben incluir fuentes de proteína magra como pollo, pavo, pescado, huevo, legumbres (lentejas, frijoles) o lácteos bajos en grasa.
– Frutas: Ofrecer también frutas frescas de temporada ricas en vitaminas y fibra, que pueden incluirse enteras, en trozos o en ensaladas.
– Cereales Integrales: Priorizar cereales integrales como pan integral, tortillas de maíz, avena o arroz integral, que proporcionan energía sostenida y fibra.
– Evitar alimentos industrializados (comida chatarra): Minimizar el consumo de productos con alto contenido de azúcares añadidos, grasas saturadas, sodio y colorantes artificiales, tales como dulces, refrescos, frituras y galletas procesadas.
Sueño (de entre 8 y 10 horas): Un descanso adecuado es indispensable para el desarrollo óptimo de los niños y adolescentes.
– Mejora la concentración: Un sueño reparador permite que el cerebro procese y retenga información de manera más eficiente.
– Estado de ánimo: Descansar de manera adecuada ayuda a regular las emociones y reduce la irritabilidad lo que contribuye a un mejor ambiente escolar y familiar.
– Crecimiento y aprendizaje: Durante el sueño se liberan hormonas de crecimiento y se consolidan los conocimientos adquiridos durante el día.
Hidratación: El agua es esencial para todas las funciones corporales y un buen rendimiento académico.
– Es indispensable para un buen desempeño: La deshidratación causa fatiga, dolores de cabeza y disminución de la capacidad de concentración.
– Concentración y rendimiento: Un consumo adecuado de líquidos optimiza las funciones cerebrales que causa una mejor atención y rendimiento escolar óptimo.
Manejo del estrés: Proporcionar un ambiente que fomente el equilibrio entre las responsabilidades y el ocio es vital para la salud mental de los estudiantes.
– Espacio para juegos: El juego libre es fundamental para el desarrollo social, emocional y cognitivo.
– Creatividad: Fomentar actividades que estimulen la imaginación y la expresión personal.
– Trabajo: Establecer rutinas y límites claros para las tareas escolares. Es importante evitar una sobrecarga.
Ejercicio: Realizar actividad física de manera regular ofrece múltiples beneficios para la salud integral de las niñas y los niños como:
– Mejor concentración: Las niñas y los niños activos suelen tener una mayor capacidad de atención y concentración en el aula.
– Más defensas: El ejercicio fortalece el sistema inmunológico que ayuda a prevenir enfermedades.
– Mejor crecimiento y desarrollo: Practicar actividades físicas contribuye al desarrollo de huesos y músculos fuertes; también ayuda a mantener un peso saludable.
Finalmente, Isabel Martínez del Río, profesora de diversas universidades a nivel licenciatura, maestría y cursos de posgrado, recordó que una alimentación sana, además de salud, ayuda a lograr un bienestar, sobre todo, emocional.
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