ÁMSTERDAM, 13 de enero de 2026.- El Senado de Países Bajos ha votado a favor de prohibir la venta de fuegos artificiales a particulares, una medida que el Gobierno espera aplicar a tiempo para la celebración del Año Nuevo 2026/27.
La decisión pone fin a una larga campaña impulsada por médicos, servicios de emergencias y organizaciones sociales, que durante años denunciaron los efectos negativos de la pirotecnia: cientos de personas heridas cada Nochevieja y millones de euros en daños a la propiedad privada.
La Cámara de Representantes ya había aprobado la medida en abril del año pasado, después de que el partido liberal modificara su postura y decidiera apoyarla. Solo los partidos de extrema derecha y el Partido Socialista votaron en contra.
Esther Ouwehand, líder del partido animalista y una de las impulsoras del proyecto, celebró la votación como:
«Una gran noticia para las personas y los animales».
Su partido llevaba más de 20 años reclamando este cambio.
Hasta ahora, 19 ciudades neerlandesas habían implementado prohibiciones locales, aunque en gran medida eran ignoradas. Con esta nueva legislación, la medida tendrá carácter nacional.
Diversas encuestas confirman el respaldo ciudadano:
– Ipsos: 57 % de apoyo.
– RTL: 60 % de apoyo.
– EenVandaag: 64 % de apoyo.
La prohibición busca reducir accidentes y daños, pero también responde a la preocupación por el bienestar animal. Los fuegos artificiales generan un impacto devastador en perros, gatos y fauna silvestre.
¿Por qué los perros temen a los fuegos artificiales?
– Oído hipersensible: perciben frecuencias más altas y sonidos más lejanos, lo que convierte los estallidos en dolorosos.
– Imprevisibilidad: las explosiones son repentinas y variables, activando su alerta de peligro.
– Instinto de supervivencia: reaccionan huyendo o escondiéndose ante lo que perciben como una amenaza real.
– Falta de comprensión: no entienden que se trata de fuegos artificiales, lo que dispara su sistema nervioso y libera hormonas de estrés como el cortisol.
Además, factores como la genética, la socialización deficiente en la etapa de cachorro o experiencias traumáticas previas pueden intensificar el miedo, transformándolo en una fobia sonora (sonofobia).
La clave es crear un ambiente seguro y predecible:
Antes del evento
– Cansa a tu perro con un paseo largo o juegos para que esté más relajado.
– Prepara un refugio: una habitación interior sin ventanas, con mantas que amortigüen el ruido.
Durante los fuegos artificiales
– Mantén la calma: tu perro percibe tu estrés. Actúa con normalidad.
– Enmascara los sonidos con música relajante, ruido blanco o incluso ritmos fuertes.
– Distráelo con actividades: juguetes interactivos rellenos de comida o juegos de olfato.
– Usa productos calmantes: chalecos de presión (ThunderShirt) o difusores de feromonas (Adaptil).
– No lo ates ni lo encierres: deja que busque su propio escondite.
Opciones adicionales (consultar al veterinario)
– Medicación ansiolítica para casos severos.
– Técnicas de desensibilización con sonidos de pirotecnia y refuerzos positivos.
La decisión de Países Bajos marca un precedente internacional: demuestra que es posible avanzar hacia una sociedad más segura, compasiva y consciente del bienestar animal.
España y otros países deberían seguir este ejemplo y prohibir la venta de fuegos artificiales a particulares, protegiendo tanto a las personas como a los animales.
Mientras tanto, quienes conviven con mascotas pueden aplicar medidas preventivas para reducir el impacto de la pirotecnia y garantizar que sus compañeros peludos vivan las celebraciones con mayor tranquilidad.
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