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La mala salud bucal puede contribuir a una salud cerebral deficiente

* Los adultos que son genéticamente propensos a una mala salud bucal pueden tener más probabilidades de mostrar signos de deterioro de la salud cerebral que aquellos con dientes y encías saludables.

* El tratamiento temprano de la mala salud bucal puede conducir a importantes beneficios para la salud del cerebro.

WASHINGTON, 16 de junio de 2026.- El cuidado de los dientes y las encías puede ofrecer beneficios más allá de la salud bucal, como mejorar la salud cerebral, de acuerdo con una investigación preliminar.

Los estudios han demostrado que la enfermedad de las encías, la falta de piezas dentarias y otros signos de mala salud bucal, así como los malos hábitos de cepillado y la no eliminación de la placa, aumentan el riesgo de ataque cerebral. Según la American Stroke Association, el ataque cerebral es la quinta causa de muerte y una de las principales causas de discapacidad en los Estados Unidos. Investigaciones anteriores también han determinado que la enfermedad de las encías y otros problemas de salud bucal están relacionados con factores de riesgo de enfermedades cardíacas y otras afecciones, como la presión arterial alta.

«Lo que no estaba claro es si la mala salud bucal afectaba la salud del cerebro, es decir, el estado funcional del cerebro de una persona, que ahora podemos entender mejor usando herramientas de neuroimagen, como la resonancia magnética o IRM», explicó el autor del estudio, Cyprien Rivier, M.D., M.S., becario postdoctoral en neurología en Yale School of Medicine en New Haven, Connecticut. «Estudiar la salud bucal es especialmente importante, porque las enfermedades buscales son frecuentes y son un factor de riesgo fácil de modificar: todos pueden mejorarla eficazmente con una inversión mínima de tiempo y dinero».

Así como las elecciones de estilo de vida saludables afectan el riesgo de enfermedades cardíacas y ataque cerebral, también afectan la salud del cerebro, que incluye la capacidad de recordar cosas, pensar con claridad y desempeñarse en la vida. Tres de cada cinco personas en los EE. UU. desarrollarán una enfermedad cerebral a lo largo de su vida, según las últimas estimaciones de la American Stroke Association, una división de la American Heart Association.

Entre 2014 y 2021, los investigadores de este estudio analizaron el vínculo potencial entre la salud bucal y la salud cerebral entre aproximadamente 40,000 adultos (46% hombres, edad promedio 57 años) sin antecedentes de ataque cerebral inscritos en U.K. Biobank. Los participantes fueron evaluados en busca de 105 variantes genéticas que se sabe que predisponen a las personas a tener caries, dentaduras postizas y pérdida de dientes más adelante en la vida, y se evaluó la relación entre la carga de estos factores de riesgo genéticos para la mala salud bucal y la salud cerebral.

Los signos de mala salud cerebral se examinaron a través de imágenes de resonancia magnética de los cerebros de los participantes: hiperintensidades de la sustancia blanca, definidas como daño acumulado en la materia blanca del cerebro, que pueden perjudicar la memoria, el equilibrio y la movilidad; y daño microestructural, que es el grado en que la arquitectura fina del cerebro ha cambiado en comparación con las imágenes de un examen cerebral normal de un adulto sano de edad similar.

El análisis determinó lo siguiente:

– Las personas genéticamente propensas a las caries, a las que les faltaban dientes o necesitaban dentaduras postizas tenían una mayor carga de enfermedad cerebrovascular silenciosa, representada por un aumento del 24% en la cantidad de hiperintensidades de la sustancia blanca visibles en las imágenes de resonancia magnética.

– Aquellos con una salud bucal general genéticamente deficiente habían aumentado el daño a la arquitectura fina del cerebro, representado por un cambio del 43% en los índices de daños microestructurales visibles en las IRM. Los índices de daño microestructural son resúmenes de todo el cerebro del daño sufrido por la fina arquitectura de cada región cerebral.

«La mala salud bucal puede causar deterioros en la salud del cerebro, por lo que debemos tener mucho cuidado con nuestra higiene bucal, ya que tiene implicaciones mucho más allá de la boca», afirmó Rivier. «Sin embargo, este estudio es preliminar y se necesita recopilar más evidencia, idealmente a través de ensayos clínicos, para confirmar que mejorar la salud bucal en la población conducirá a beneficios para la salud cerebral».

El análisis se vio limitado por el hecho de que UK Biobank incluye solo a personas que residen en el Reino Unido y son predominantemente de ascendencia europea (el 94% de los participantes de UK Biobank informó que su raza era blanca frente al 6% que indicó que era de raza mixta, británico negro, británico asiático u otras). Además, se necesita una investigación adicional entre personas de diversos orígenes raciales y étnicos.

El miembro del Consejo de Ataques Cerebrales de la American Stroke Association, una división de la American Heart Association, y experto voluntario Joseph P. Broderick, M.D., FAHA, profesor del Departamento de Neurología y Medicina de Rehabilitación de la University of Cincinnati y director del Instituto de Neurociencia Gardner de la University of Cincinnati en Cincinnati, Ohio, afirmó que, si bien los resultados del estudio no demuestran que la higiene dental mejore la salud del cerebro, los hallazgos son «interesantes» y deberían impulsar más investigaciones.

«Los factores ambientales, como el tabaquismo, y las afecciones de salud, como la diabetes, son factores de riesgo mucho más fuertes para una mala salud bucal que cualquier marcador genético, excepto por condiciones genéticas poco frecuentes asociadas con una mala salud bucal, como el esmalte defectuoso o faltante», explicó Broderick. «Sigue siendo un buen consejo prestar atención a la higiene y a la salud bucal. Sin embargo, dado que es probable que las personas con mala salud cerebral estén menos atentas a una buena salud bucal en comparación con aquellas con una salud cerebral normal, es imposible demostrar la relación causa y efecto. Además, los perfiles genéticos para un mayor riesgo de salud bucal pueden superponerse con los factores de riesgo genéticos de otras afecciones de salud crónicas, como diabetes, hipertensión, ataque cerebral, infecciones, etc., cuya relación con los marcadores de imágenes cerebrales ya es conocida». Broderick no participó en este estudio.


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