WASHINGTON, 30 de septiembre de 2025.- Investigadores entrenaron perros para permanecer quietos en máquinas de MRI (sin sedación) y descubrieron algo asombroso; cuando un perro huele el aroma de su dueño, se activa intensamente el núcleo caudado, la misma área del cerebro asociada con el amor, alegría y recompensa en humanos.
Lo más impactante; esta respuesta cerebral fue mayor que cuando olían comida, golosinas o incluso otros perros. El estudio de la Universidad de Emory probó cinco aromas diferentes (dueño, humano extraño, perro conocido, perro extraño y ellos mismos). Solo el olor del dueño provocó esta explosión de actividad en el centro de recompensa.
Los científicos compararon esto con lo que sienten los humanos cuando ven a alguien que aman. El Dr. Gregory Berns, líder del estudio, explicó: «El núcleo caudado se activó máximamente con el humano familiar. No solo discriminaron ese aroma de los otros, sino que tenían una asociación positiva con él».
Esto demuestra científicamente lo que siempre supimos en el corazón: cuando tu perro te mira con adoración, corre a saludarte en la puerta o simplemente descansa a tu lado, no es solo instinto o costumbre. En lo más profundo de su cerebro está experimentando amor genuino.
Los estudios continúan revelando que los perros también activan estas mismas áreas cuando ven el rostro de su dueño o escuchan su voz, confirmando que el vínculo perro-humano es tan real y profundo como cualquier otra forma de amor en el reino animal.
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