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El primer caso de hemorragia pulmonar vinculado al vapeo en España reaviva el debate sobre esta práctica

* Una joven catalana presentó síntomas como fiebre, tos y expectoraciones con sangre tras utilizar un dispositivo de vapeo

MADRID, 29 de julio de 2026.- El caso de una estudiante universitaria de Barcelona que sufrió una hemorragia pulmonar tras utilizar un vapeador de gran capacidad – con hasta 30,000 caladas – de manera continua para dejar de fumar es el primero documentado a nivel nacional asociado a estos productos. La joven ingresó a finales de septiembre del 2025 en el Hospital Clínic de la ciudad catalana con síntomas como fiebre, tos y expectoraciones con sangre. Aunque se recupera con una evolución favorable, para un individuo de mayor edad o con otros factores de riesgo este cuadro podría ser aun más grave. Por esta razón, el doctor Emilio Salgado, integrante de la Unidad de Toxicología del Servicio de Urgencias del hospital, presentó este el caso en el congreso de la Asociación Europea de Toxicólogos Clínicos y Centros de Información Toxicológica en Vilnius (Lituania). El experto calificó las radiografías de la paciente como «impactantes», asegurando además que no había visto un cuadro similar nunca antes.

Se trata del primer caso español de Evali, el término utilizado para describir lesiones pulmonares asociadas al consumo de cigarrillos electrónicos o vapeadores. El objetivo de expertos como Salgado es promover, junto con la sociedad científica, la puesta en marcha de un registro europeo de este tipo de cuadros, para conocer con mayor precisión el alcance de este problema sanitario en el continente. A nivel internacional, esta medida ya fue tomada en Estados Unidos a partir de la definición del Evali en el 2019, tras una crisis de salud pública asociada al uso de estos dispositivos, cada vez más habitual entre la población. Sin embargo, Europa no dispone de una base de datos similar, por lo que es probable que haya más casos de patologías causadas por los vapeadores, mal diagnosticados o sin un seguimiento sistemático.

Aunque la industria ha promovido estos productos como alternativas menos perjudiciales que el tabaco convencional, cada vez son más las investigaciones científicas que refutan esta idea. La Sociedad Española de Oncología Médica señala en este sentido que «existe una evidencia científica creciente acerca de los potenciales riesgos asociados con las nuevas formas de tabaquismo, como vapeadores o cigarrillos electrónicos. Múltiples sustancias presentes en los cigarrillos electrónicos, como el formaldehído, nitrosaminas y metales pesados, pueden causar daños en el ADN, estrés oxidativo, cambios epigenéticos e inflamación, asociándose con un mayor riesgo de desarrollar un cáncer».

Muchos dispositivos utilizan un líquido con nicotina – sintética o no – disuelta en propilenglicol y glicerina, junto con saborizantes. Al calentarse, pueden liberar compuestos químicos inhalados potencialmente dañinos. Además, aunque no emite el mismo humo que un cigarrillo tradicional, los nuevos dispositivos también liberan compuestos potencialmente dañinos, como partículas finas PM2.5 y compuestos orgánicos volátiles, que pueden afectar tanto al consumidor como al entorno, generando exposición pasiva y graves daños a la salud de ambos.

La Sociedad Catalana de Neumología (Socap) subraya que «crece la evidencia de que estos productos pueden provocar daños cardiovasculares y respiratorios más tempranos que los asociados al cigarrillo convencional». En España, el tabaquismo convencional decrece, pero las nuevas formas de fumar van al alza, según el informe Estudes. Asimismo, el consumo dual o politabaquismo es frecuente, especialmente entre jóvenes, que combinan cigarrillos tradicionales con vapeo u otros productos. Estos nuevos dispositivos para fumar «liberan la nicotina de forma continua o rápida, con picos que llegan al cerebro velozmente», advierte la Socap.

Aunque sea ocasional, se ha visto que el 40% de los jóvenes que fuman una vez al mes pasan a ser consumidores diarios de tabaco, según un estudio en la revista Pediatrics. Por tanto, la sociedad científica señala que los nuevos dispositivos con nicotina se han convertido en una puerta de entrada tanto para el tabaquismo como para otros consumos de drogas. «Ya se tiene suficiente evidencia para desmentir que los nuevos dispositivos son inocuos para la salud. Además, estos dispositivos, al igual que el cigarrillo pueden ser consumidos durante años, lo cual genera aún mayor daño acumulativo», subraya la Socap.


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