InicioNoticiasMundoCuando los europeos comían momias egipcias para curar enfermedades

Cuando los europeos comían momias egipcias para curar enfermedades

EL CAIRO, 24 de agosto de 2025.- A mediados de la década del ’20 del siglo pasado, los surrealistas solían reunirse para jugar al «cadáver exquisito», un juego de mesa inventado por ellos mismos en el cual los jugadores escribían una palabra por turno en una hoja de papel, la doblaban para cubrir parte de la escritura, y después se la pasaban al siguiente jugador para que a su vez escribiera otra palabra, lo que daba lugar a la creación de frases insólitas.

El nombre de «cadáver exquisito» – que probablemente acuñó el poeta francés André Bretón – se debe a una de esas frases, que quedó así: «El cadáver exquisito beberá el vino nuevo».

Lo que probablemente ignorarán Bretón, Tristán Tzara, Paul Eluard y otros surrealistas que se divertían con el juego es que, mucho antes de que ellos lo inventaran, en Europa hubo gente que consideraba que había cadáveres exquisitos de verdad… y se los comían o usaban sus derivados, que supuestamente tenían propiedades curativas, para combatir enfermedades.

No se trataba de cualquier cadáver sino de cuerpos momificados, es decir momias, preferentemente provenientes de Egipto.

Porque durante casi ocho siglos, las momias primero, y después – ante la dificultad de tener un suministro acorde a las necesidades – todo tipo de cuerpos humanos embalsamados no solo fueron apreciados por los médicos que los utilizaban sino también por los nobles que veían en ellos un plato distinguido.

Más allá del uso para especialidades gastronómicas – que encerraba un inconfesado canibalismo – lo que creció de manera meteórica fue la utilización de polvo de momia para tratamientos médicos.

La demanda empezó a superar a la oferta, lo que llevó a boticarios y comerciantes a buscar soluciones para cubrir las necesidades del mercado. Para poder dar abasto, primero se multiplicaron los saqueos de tumbas y monumentos mortuorios y, cuando eso no fue suficiente, se comenzaron a falsificar momias.

Los ladrones de tumbas y los comerciantes poco éticos empezaron a convertir en «momias» a cadáveres recientes y cuerpos de criminales ejecutados, personas esclavizadas y otros, en un intento de sacar provecho de la moda.


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