WASHINGTON, 24 de agosto de 2025.- ¿Cómo usar las redes sociales? Esa es la pregunta del millón. La relación entre las redes y la creatividad es bastante compleja. Por un lado, estas plataformas expanden nuestro capital social y nos dan acceso a conocimientos y materiales de inspiración que, de otra manera, serían muy difíciles de obtener. No solo fomentan nuestra creatividad, sino que también fortalecen comunidades afines. Sin embargo, cuando utilizamos las redes sociales sin un enfoque crítico y reflexivo, enfrentamos muchos peligros que pueden reducir nuestra capacidad de innovar e incluso causar un daño irreversible a diversas manifestaciones creativas en nuestra sociedad.
El uso de redes sociales es prácticamente inevitable. Pinterest sirve para buscar imágenes que luego se incluyen en moodboards, veo videos y tutoriales en YouTube para resolver problemas específicos en proyectos en los que se trabaja, y recurren a blogs, subreddits y wikis donde expertos comparten conocimientos sobre temas que inspiran y ayudan a mejorar profesionalmente. Tener acceso a tanta información y a diferentes puntos de vista fomenta el pensamiento divergente, lo cual, por consecuencia, nos hace más creativos.
Sin embargo, cada vez más los creativos dan más importancia a redes sociales cuyo modelo de negocio se basa en la publicidad y que utilizan algoritmos para predecir constantemente qué vamos a consumir, a qué le vamos a dar clic y qué contenido es más afín a nuestras preferencias. La evolución de nuestros feeds, que antes mostraban la vida cotidiana de familiares y amigos, cada vez más se llenan de contenido que no está tan ligado a nuestras decisiones conscientes, sino a lo que las plataformas creen que nos gusta. Este fenómeno, como lo menciona el autor Kyle Chayka, está teniendo un efecto aplanador en la cultura global, haciéndola más homogénea, y empujando a los usuarios a aceptar sin cuestionar la cultura que consumen. Esto genera un círculo vicioso en la producción creativa, haciéndola menos interesante y hasta un poco incestuosa, lo que termina deteriorando la casta creativa de manera irreversible.
Hay un peligro latente de que las redes sociales nos conviertan cada vez más en consumidores pasivos, expuestos a contenidos que, aunque toleramos, dejan de sorprendernos y de retarnos intelectualmente, lo que, a su vez, se refleja en nuestro propio trabajo creativo.
A pesar de esto, si las redes sociales se utilizan de manera responsable, pueden ser una herramienta poderosa para fortalecer nuestra creatividad. Para que esto suceda, es necesario verlas como un arma de doble filo: una herramienta que hay que saber utilizar estratégicamente, con atención y cuidado.
Un artículo reciente del journal Information Technology & People de Emerald Publishing sugiere que las redes sociales pueden ofrecer recursos que nos ayuden a generar ideas originales, resolver problemas de manera innovadora o llevar a cabo tareas creativas con éxito. Esto se conoce en la psicología como Autoeficacia Creativa. Sin embargo, también pueden agotar nuestros recursos mentales debido al esfuerzo necesario para mantener la concentración, resistir las tentaciones y ejercer autocontrol. Estos efectos negativos se conocen en psicología como Agotamiento del Ego, que ocurre cuando agotamos nuestra fuerza de voluntad y nos entregamos a nuestros impulsos.
Para minimizar el agotamiento del ego y maximizar la autoeficacia creativa, es esencial encontrar un balance entre tres tipos de uso de las redes sociales: el uso cognitivo, el uso social y el uso hedónico.
El uso cognitivo está relacionado con todas las actividades de búsqueda, intercambio y creación de conocimiento. Utilizamos las redes sociales cuando queremos aprender algo nuevo y compartir lo que hemos aprendido. Este uso está directamente vinculado al desarrollo de la creatividad porque implica utilizar nuestras habilidades para satisfacer nuestra curiosidad y porque tenemos la motivación necesaria para realizar estas tareas complejas, lo que genera «autoeficacia creativa». Sin embargo, este tipo de uso es el que más impacto tiene en nuestra carga cognitiva, ya que crear y buscar información requiere un alto grado de atención y mucho esfuerzo mental, lo cual puede contribuir al agotamiento del ego mencionado anteriormente.
El uso social se refiere a cómo utilizamos las redes para construir y fortalecer relaciones interpersonales. Este uso genera capital social (relaciones humanas que aportan beneficios), donde interactuamos con personas afines a nuestros gustos y preferencias, lo que puede brindar apoyo emocional y hacer más fluido el intercambio y procesamiento de la información, ayudando a nuestra autoeficacia creativa. Es por esto que nos parece más agradable encontrar información en Reddit, Medium o Quora que en un paper académico, porque estas plataformas se encuentran dentro de nuestro Capital Social. Sin embargo, y ya sé lo que están pensando, el uso social también puede agotar nuestros recursos, creando agotamiento emocional y causando ansiedad, estrés y otras sensaciones negativas, especialmente cuando leemos los comentarios críticos o destructivos. Además, las constantes interrupciones por notificaciones pueden generar sobrecarga cognitiva, estrés y fatiga mental, que resultan en, así es, más agotamiento del ego.
El uso hedónico se refiere a cómo usamos estas plataformas para satisfacer necesidades afectivas, buscando experiencias emocionales placenteras. Esto incluye el consumo de contenido que nos entretiene, nos inspira y nos relaja. Este tipo de uso tiene efectos positivos en la creatividad al restaurar nuestra atención y ayudarnos a relajarnos, lo que alimenta nuestra autoeficacia creativa. Sin embargo, como ocurre con cualquier placer hedónico, es necesario mantener un sentido de autocontrol constante para no disminuir nuestro rendimiento, lo cual es particularmente difícil considerando que muchas redes sociales están diseñadas para ser adictivas y, como ya sabemos, esto puede llevar al agotamiento del ego.
La clave para utilizar las redes sociales como una herramienta creativa es reflexionar sobre cómo podemos equilibrar estos tres usos para maximizar sus beneficios y minimizar sus efectos negativos. Si alternamos el uso cognitivo para buscar y procesar información, con el uso hedónico para descansar y disfrutar, y con el uso social para motivarnos y compartir lo que aprendemos, estaremos maximizando nuestra autoeficacia creativa.
Es esencial utilizar este marco teórico de usos cognitivos, sociales y hedónicos no solo para reflexionar sobre nuestras actividades en las redes, sino también para analizar nuestra ingesta digital. Es obvio que si solo consumimos contenido que demanda mucha de nuestra atención y carga cognitiva, nos agotaremos rápidamente y necesitaremos compensarlo con actividades más hedónicas. Pero si nos enfocamos únicamente en contenido hedónico, esto puede ser catastrófico para nuestra creatividad.
Como mencionamos antes, las redes sociales están «aplanando» la cultura, en parte porque consumimos estas plataformas principalmente para entretenimiento y distracción. En un estudio generado por delao design studio, descubrimos que en México, el consumo digital se centra mayoritariamente en usos hedónicos y sociales, y muy poco en el uso cognitivo. Esto se debe, en parte, a que culturalmente buscamos experiencias indulgentes y escapamos de un entorno laboral y de desplazamiento especialmente agotador, que sirve como un escape a nuestros problemas.
No es sorprendente que las redes sociales más populares en México, dominadas por Meta, se enfoquen más en usos sociales y hedónicos, utilizando interfaces adictivas que nos hacen liberar dopamina cada vez que deslizamos hacia abajo para ver una nueva historia. Hay estudios empíricos que sugieren que el uso cognitivo está estrechamente relacionado con actividades de innovación y desarrollo de nuevos productos. Entonces, si solo consumimos contenido relacionado con distracciones y entretenimiento, nuestra producción creativa se volverá más ligera y menos original, crítica y desafiante.
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