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Crean una batería capaz de funcionar durante 5 mil años: podría seguir generando energía cuando la humanidad ya no exista

* La tecnología desarrollada por un grupo de científicos británicos transforma desechos nucleares en una fuente eléctrica casi infinita.

LONDRES, 10 de agosto de 2026.- La autonomía continúa siendo uno de los grandes quebraderos de cabeza de la industria tecnológica. Da igual cuántas prestaciones incorporen los dispositivos actuales: tarde o temprano, todos acaban dependiendo de un enchufe – y de hecho, se confirmó aún más con el apagón -. Por eso, cada avance relacionado con las baterías genera una enorme expectación. Sin embargo, lo que acaba de presentar un grupo de científicos británicos va mucho más allá de una simple mejora de autonomía.

Investigadores de la Universidad de Bristol y de la Autoridad de la Energía Atómica del Reino Unido (UKAEA) han desarrollado una batería capaz de producir electricidad de forma continua durante más de 5,000 años. Una cifra tan descomunal que resulta difícil de imaginar. De hecho, si esta tecnología cumple todo su potencial, podría seguir funcionando cuando las ciudades actuales, los dispositivos que conocemos e incluso nuestra propia civilización formen parte de la historia.

Lo más llamativo es que esta batería no utiliza litio, cobalto ni ninguno de los materiales habituales en la electrónica de consumo. Su secreto está en algo mucho menos convencional: residuos procedentes de centrales nucleares transformados en diamantes artificiales.

El punto de partida de esta innovación se encuentra en el carbono-14, un isótopo radiactivo presente en los bloques de grafito utilizados en determinadas centrales nucleares. Durante años, estos materiales han supuesto un importante desafío para la gestión de residuos debido a su complejidad y elevado coste de almacenamiento.

Los investigadores descubrieron que podían extraer el carbono-14 mediante un proceso de calentamiento controlado. Con ello lograron dos objetivos al mismo tiempo: reducir significativamente la peligrosidad de estos residuos y obtener la materia prima necesaria para fabricar diamantes sintéticos.

A partir de ahí desarrollaron una pila betavoltaica, una tecnología capaz de aprovechar la energía liberada por la desintegración natural de materiales radiactivos. En este caso, el carbono-14 emite constantemente partículas beta que, al interactuar con la estructura del diamante, generan una corriente eléctrica continua.

La idea puede sonar futurista, pero su funcionamiento se basa en principios físicos bien conocidos. Lo extraordinario es haber encontrado una forma práctica de convertir un residuo complejo en una fuente de energía capaz de mantenerse activa durante milenios.

Cuando se habla de energía nuclear, la seguridad es siempre la primera preocupación. Consciente de ello, el equipo encapsuló el carbono-14 dentro de una segunda capa de diamante que actúa como escudo protector. Esta cubierta no solo impide que la radiación escape al exterior, sino que también ayuda a mejorar la eficiencia energética del sistema.

Según explicó el doctor Neil Fox, miembro de la Escuela de Química de Bristol, el carbono-14 fue elegido porque emite una radiación de muy corto alcance, fácilmente absorbida por materiales sólidos. Gracias a este diseño, la radiación detectada fuera de la batería es incluso inferior a la que emite un plátano debido al potasio que contiene de forma natural.

Pero el dato más impresionante sigue siendo su duración. El carbono-14 tiene una vida media de 5,730 años, lo que permite que la batería continúe generando electricidad durante un periodo extraordinariamente largo sin necesidad de recarga ni mantenimiento.

Aunque esta tecnología no está pensada para alimentar smartphones, ordenadores portátiles o coches eléctricos, sí podría resultar revolucionaria en aplicaciones donde cambiar una batería es extremadamente difícil o directamente imposible. Sensores instalados en lugares remotos, equipamiento científico, infraestructuras críticas o futuras misiones espaciales son algunos de los escenarios donde podría marcar la diferencia.


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