* Jo Cameron se dio cuenta de su condición cuando fue al médico por qué no podía mover la mano.
LONDRES, 27 de abril de 2026.- Alguna vez se ha imaginado como sería si se pudiera pegar o lastimar múltiples veces en el cuerpo y no sintiera nada, y que además, sus heridas pudieran sanar muy rápido. Eso le sucede a Jo Cameron, una mujer que tiene una extraña mutación genética que no permite sentir dolor.
Esta mujer, de casi 80 años, de las Tierras Altas de Escocias, encabezó todos los titulares en 2019, cuando los científicos descubrieron que las mutaciones en el gen Faah-Out no le permitían sentir dolor, estrés o miedo. Ahora, su caso inspiró una nueva investigación de la University College of London (UCL), la cual desvela la maquinaria molecular única que la hace tan diferente a los demás.
Según ‘The Brain’, estos descubrimientos abren una puerta para que se puedan crear nuevos tratamientos contra el dolor y la ansiedad. Esta nueva investigación ha descubierto como la mutación en Faah-Out «apaga» la expresión del gen Faah, así como los efectos en cadena en otras vías moleculares vinculadas a la cicatrización de heridas y el estado de ánimo.
Jo Cameron no supo que tenía una mutación genética hasta que, a sus 65 años, acudió al hospital porque no podía mover la mano. Allí los médicos se dieron cuenta de que la tenía completamente rota, sin embargo, estaban asombrados de que fuera tan indiferente al dolor.
Pero quedaron aún más sorprendidos cuando, después de la operación, ella les dijera a los doctores que no necesita ninguna pastilla para controlar el dolor, pues sencillamente no sentía nada.
«Antes de entrar al quirófano hicimos bromas cuando les aseguré que no necesitaría calmantes», contó Cameron en 2019.
El anestesiólogo que la atendió, Devjit Srivastava, al darse cuenta de su extraño comportamiento la envió al grupo de genetistas de la Universidad de Londres para que estudiaran su caso.
Después de varios análisis, los especialistas hallaron varias mutaciones genéticas que hacían que esta mujer no sintiera dolor. Una vez fue diagnosticada, Cameron se dio cuenta de que no era que ella estuviera «increíblemente sana», como pensaba.
«Mirando hacia atrás, me doy cuenta de que nunca había necesitado analgésicos. Pero si no los necesitas, no preguntas por qué no», aseguró. «Eres lo que eres, y hasta que alguien no te lo dice, no lo cuestionas. Yo solo era un alma feliz que no se había dado cuenta de que era diferente».
El equipo de la UCL en su investigación trató de entender cómo funcionaba el gen Faah-Out a nivel molecular, pues es interesante conocerlo para aprovechar esta caracteriza biológica en la aplicación de diferentes fármacos.
Para esto utilizaron diversos métodos, como experimentos Crispr-Cas9 en líneas moleculares, para imitar el efecto de la mutación en otros genes. Asimismo, este servía para el análisis de la expresión de genes para ver cuáles estaban activos en las vías moleculares que están relacionadas con el dolor, el estado de ánimo y la curación.
Según ‘The Brain’, los investigadores descubrieron que el gen Faah-Out regula la expresión de Faah. Cuando está muy disminuido como consecuencia de la mutación que porta Cameron, los niveles de la enzima Faah se reducen significativamente.
«El gen Faah-Out es solo un pequeño rincón de un vasto continente, que este estudio ha empezado a cartografiar. Además de la base molecular de la ausencia de dolor, estas exploraciones han identificado vías moleculares que afectan a la cicatrización de heridas y al estado de ánimo, todas ellas influidas por la mutación Faah-Out. Como científicos, es nuestro deber explorar y creo que estos hallazgos tendrán importantes implicaciones en áreas de investigación como la cicatrización de heridas, la depresión y otras», afirmó Andrei Okorokov, coautor principal del estudio.
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