* Un hombre del suroeste de Inglaterra creyó haber comprado una simple cabeza de zorro disecada por 50 libras, pero terminó descubriendo que tenía en sus manos un tilacino, el marsupial carnívoro extinguido hace 90 años. La pieza se subastó después por 62,600 libras y despertó enorme interés entre coleccionistas y especialistas.
LONDRES, 09 de septiembre de 2026.- «El pasado nunca deja de sorprender»: en el mundo de las antigüedades, una pieza aparentemente ordinaria puede transformarse en un hallazgo extraordinario. Eso fue exactamente lo que ocurrió en el suroeste de Inglaterra, donde un comprador pagó 50 libras por lo que creía que era una antigua cabeza de zorro disecada, sin imaginar que en realidad se trataba de un tilacino, el tigre de Tasmania (Thylacinus cynocephalus), una especie extinguida hace ya 90 años.
Los mercados de antigüedades suelen encerrar sorpresas capaces de generar importantes beneficios para quienes logran identificar objetos de valor antes de que sea demasiado tarde. Pero no siempre resulta evidente estar frente a una rareza única, y en este caso el valor científico e histórico de la pieza superó con creces su apariencia inicial.
La cabeza del tilacino terminó vendiéndose por más de 60,000 libras, es decir, casi 70,000 euros. Andrew Stowe, de la casa de subastas británica Auctioneum, explicó que el vendedor lo había adquirido simplemente porque «los ojos saltones que tenía le hacían gracia». «Cuando le dimos la noticia de que en realidad era un tilacino, se quedó completamente atónito», relató.
Auctioneum describió la cabeza disecada del tigre de Tasmania como «uno de los ejemplares más importantes vendidos en los últimos años». La subasta se realizó el 11 de agosto y rápidamente se convirtió en un fenómeno dentro de la sala: las pujas escalaron a las decenas de miles, el ambiente se volvió expectante y el remate despertó una atención poco habitual para un objeto de taxidermia. «La sala quedó en silencio, todos se agolparon para presenciarlo. Fue un momento increíble», señaló Stowe.
El comprador fue el comerciante británico de curiosidades de historia natural James Cranfield, quien sospechó que podía tratarse de un tilacino al revisar una de las alertas diarias de subastas. «Colecciono cabezas de zorro extrañas y maravillosas, buenas, malas y feas, para mostrar las diferentes cualidades de la taxidermia a lo largo de los años y realizadas por diferentes taxidermistas», explicó recientemente a ScienceAlert. Finalmente, se llevó la pieza por 62,600 libras.
Cuando Stowe comunicó al vendedor el precio final, la reacción fue inmediata. «Cuando le dijimos al vendedor por cuánto se había vendido, pensé que se iba a desmayar», recordó. «De hecho, tuve que ofrecerle una silla, ¡no se lo podía creer!».
El tilacino era un marsupial carnívoro originario de Australia y Nueva Guinea. Las poblaciones continentales habrían desaparecido hace unos 2,000 años, probablemente por la competencia con los dingos y por modificaciones ambientales, mientras que en Tasmania logró sobrevivir mucho más tiempo, aislado del resto del continente.
Con la llegada de los europeos al área durante el siglo XIX, el animal ya solo persistía en la isla de Tasmania. Allí fue perseguido durante décadas, en especial porque se lo consideraba una amenaza para el ganado. Las recompensas por su caza aceleraron el declive de la especie hasta su desaparición definitiva: el último ejemplar murió el 07 de septiembre de 1936 en el zoológico de Hobart.
Desde la perspectiva científica, las piezas de taxidermia del tilacino son objetos de enorme valor para zoólogos, museos, investigadores y coleccionistas. Según la información disponible, solo existe constancia de otra cabeza disecada de esta especie en el mundo, conservada en la colección privada del zoólogo Eric Guiler, de la Universidad de Tasmania, quien encabezó múltiples expediciones en busca de tigres de Tasmania vivos en las décadas posteriores a la muerte del último ejemplar en cautividad. Esa escasez extrema explica por qué la pieza subastada pasó a ser considerada una reliquia excepcional.
El caso ilustra cómo la combinación entre rareza biológica, historia natural y mercado de coleccionismo puede disparar el valor de determinados objetos hasta niveles inesperados. En términos culturales, el tilacino se ha convertido en un símbolo mundial de extinción causada por la presión humana, similar a otros casos emblemáticos que alimentan debates sobre conservación, comercio de especímenes y memoria científica. Este tipo de hallazgos también suele reactivar el interés por archivos privados, colecciones familiares y depósitos olvidados, donde podrían seguir apareciendo piezas de alto valor histórico.
En una mirada más amplia, el episodio refuerza una tendencia observada en los últimos años: crece el interés por objetos vinculados con especies extintas o en riesgo, no solo por su precio sino por su significado patrimonial. Al mismo tiempo, pone en evidencia cómo la taxidermia histórica ha pasado de ser una curiosidad de gabinete a una fuente de investigación para museos y especialistas. En adelante, es probable que casos como este impulsen revisiones más cuidadosas de colecciones antiguas y una mayor valoración del patrimonio natural perdido.
Durante décadas, el tigre de Tasmania fue visto principalmente como una plaga o una amenaza para la producción ganadera. Con el paso del tiempo, esa percepción cambió de forma profunda: hoy el tilacino es recordado sobre todo como un emblema de extinción y como una advertencia sobre las consecuencias de la persecución indiscriminada de la fauna. En los ámbitos científicos y de conservación, su historia se utiliza con frecuencia para explicar por qué la pérdida de biodiversidad puede ser irreversible y por qué los registros materiales de especies desaparecidas adquieren un valor documental incalculable.
En ese contexto, la subasta de esta cabeza disecada no solo tuvo impacto económico. También volvió a colocar al tilacino en el centro de la conversación pública, recordando que incluso un objeto adquirido por pura casualidad puede terminar convirtiéndose en una pieza única de la historia natural mundial.
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