BRASILIA, 29 de abril de 2026.- Aunque no era un plan tan pésimo para escapar de la prisión, sólo hubo un pequeño detalle o más bien un gran detalle: se atoró en el hueco de escape. Terminó rodeado por los guardias que se reían de él.
Para colmo los bomberos de la ciudad brasileña de Ceres tuvieron que llegar a rescatar al preso Rafael Valadao, de 100 kilos, cuando su enorme barriga le impidió escapar.
Los guardias agravaron la vergüenza del preso cuando lo rodearon y comenzaron a reírse mientras intentaban sacarlo.
Las autoridades buscaban a un compañero de celda delgado que sí logró escapar primero.
Otros dos presos que esperaban detrás de Valadao vieron frustradas sus esperanzas de ser libres por el inesperado atasco de su compañero.
Los bomberos llegaron a eso de las 2 de la mañana después de que los dos presos que esperaban su turno empujaron sin conseguir nada a su gordo amigo.
Fue trasladado a un hospital bajo protección policial con un costilla rota. Un portavoz de la policía dijo: «Estaba gritando de dolor cuando llegó la ayuda. Parecía haber subestimado el tamaño de su estómago».
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