* Los científicos de Utrecht y Groningen han detectado una elevada concentración de un tipo específico de silicona en la atmósfera, de la cual se desconoce sus efectos en la salud de la población
ÁMSTERDAM, 12 de mayo de 2026.- Los científicos de la Universidad de Utrecht y la Universidad de Groningen se encuentran alarmados ante la presencia de un nuevo contaminante detectado en la atmósfera. Según un estudio publicado por la revista «Atmospheric Chemistry and Physics», los investigadores han encontrado una alta presencia de metilsiloxanos, un tipo de silicona muy presente en el transporte, las industrias, la cosmética y los productos del hogar. Sin embargo, se desconocen los efectos perjudiciales que podría tener para la salud de las población y el cambio climático.
Además de otro tipo de contaminantes sintéticos como los PFAS y los microplásticos, los ciudadanos de las grandes ciudades se encuentran altamente expuestos al metilsiloxano, un tipo de lubricante hidrófugo. A pesar de que se pensaba que esta presencia se debía a la evaporación de este componente en productos industriales, de limpieza y de cuidado personal, los recientes resultados han demostrado que se detecta una amplia cantidad de estas moléculas en las zonas urbanas, fruto de la emisión del tráfico tanto terrestre como marítimo.
No obstante, los científicos han detectado una notable presencia de este tipo de siliconas en una amplia diversidad de zonas, incluyendo núcleos urbanos, rurales y costeros, así como zonas boscosas. Por ello, han determinado que se trata de un componente habitual en la atmósfera que hasta este momento no se había detectado. Según las afirmaciones de Rupert Holzinger, profesor asociado de la Universidad de Utrecht y codirector del estudio, recogidas por el medio «Meteored», «los resultados también sugieren que las concentraciones de metilsiloxanos en la atmósfera son mucho mayores de lo esperado».
Los resultados de la investigación revelaron que la cantidad media de este contaminante representa entre el 2 y el 4.3% de los aerosoles orgánicos. Esto lo convierte en uno de los componentes más concentrados en la atmósfera debido a su alto peso molecular. Concretamente, la zona con mayor presencia de este tipo de compuesto sintético se ha registrado en el núcleo urbano de São Paulo, en Brasil, con 98 nanogramos por metro cúbico según las muestras tomadas. Siguiendo este patrón de comportamiento, las áreas con menor cantidad de estas moléculas fueron zonas forestales como Rugteliskis, en Lituania, con solo 0.9 nanogramos recogidos.
Este hecho ha preocupado a los científicos de Utrecht y Groningen, quienes advierten del desconocimiento acerca de los efectos de los metilsiloxanos en la salud de las personas, a pesar de que estas se encuentran expuestas de forma constante a altas concentraciones de las moléculas. Según Holzinger, «estimamos que la dosis diaria de inhalación de metilsiloxanos puede superar la de otros componentes sintéticos, como los PFAS y los micro y nanoplásticos. Por lo tanto, recalcamos la necesidad urgente de evaluar estos impactos en la salud», informa «Meteored».
Más allá de este desconocimiento, los investigadores también especulan sobre los efectos que este componente podría estar teniendo en el cambio climático. Según sus estimaciones, su alto peso molecular podría alterar las propiedades de los aerosoles, lo que terminaría teniendo repercusiones tanto en su comportamiento como en su impacto climático. Este hecho podría tener consecuencias en diferentes procesos atmosféricos, la formación de nubes o, incluso, la nucleación de hielo. Lo que denota la importancia de continuar con esta línea de investigación.
A pesar de que se creía que la presencia de este tipo de siliconas se debía a su presencia como material en productos de limpieza y cosméticos, los resultados han evidenciado que más de la mitad de la cantidad registrada se debe a las emisiones del tráfico, concretamente al aceite de motor. Esto se debe a que el patrón de dispersión de sus hidrocarburos de cadena larga es similar al detectado en los metilsiloxanos de alto peso molecular. Asimismo, descubrieron que estas moléculas no eran capaces de diluirse en la atmósfera durante el transporte, como sí son capaces otros hidrocarburos. Por lo que creen que es probable que sean capaces de moverse a grandes distancias.
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