WASHINGTON, 11 de julio de 2025.- Los humanos nacen con dos miedos, el resto son aprendidos. La ciencia revela que nacemos con sólo dos miedos y son a los ruidos fuertes y las alturas, todo lo demás se aprende o se nos enseña.
Sí, y así lo respalda la neurociencia moderna. Los humanos nacen con dos miedos universales: el miedo a las caídas y a los ruidos fuertes. Estos temores no son culturales ni heredados por aprendizaje, sino instintivos. Estudios del Journal of Experimental Psychology han demostrado que incluso los recién nacidos muestran señales fisiológicas claras (como aumento del ritmo cardíaco y sobresaltos) ante sonidos estridentes o movimientos abruptos hacia abajo.
Estos miedos primarios están directamente ligados a la supervivencia. La amígdala, una estructura cerebral ancestral, se activa automáticamente ante estas amenazas. Esta reacción es parte del sistema de «lucha o huida», y tiene como objetivo protegernos incluso sin experiencia previa.
A medida que crecemos, la mayoría de nuestros temores se adquieren. Ya sea por aprendizaje social, observación o experiencias traumáticas, los humanos desarrollan miedos específicos como la oscuridad, las serpientes o hablar en público.
Estos temores, a diferencia de los innatos, se moldean por el entorno. Por ejemplo, si una figura de autoridad muestra miedo a los perros, un niño puede aprender ese miedo simplemente por imitación.
Investigaciones realizadas por la Universidad de Virginia y publicadas en Developmental Psychology concluyen que los bebés detectan estímulos peligrosos como las serpientes más rápido que imágenes neutras, aunque nunca hayan estado expuestos antes. Esto sugiere una predisposición evolutiva al aprendizaje de ciertos miedos.
Además, el experimento del «acantilado visual» de Eleanor Gibson mostró que incluso bebés de meses evitan simular una caída, lo que prueba que los humanos nacen con dos miedos, y no más.
Sí. La terapia de exposición, la meditación consciente y la reestructuración cognitiva se consideran como herramientas efectivas para superar miedos adquiridos. Mientras que los miedos innatos son parte del equipaje biológico, los otros son más moldeables y reversibles.
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