* Una sola toma de psilocibina con supervisión médica tiene efectos antidepresivos prometedores
WASHINGTON, 11 de octubre de 2025.- La depresión y la ansiedad afectan profundamente a los pacientes con cáncer, agravando su sufrimiento y dificultando el tratamiento médico. Hasta ahora, las opciones terapéuticas para abordar estos trastornos en el contexto oncológico han sido limitadas y, a menudo, poco efectivas a largo plazo. Sin embargo, un reciente estudio ha revelado resultados prometedores.
Una sola dosis de psilocibina, el compuesto activo de los llamados «hongos mágicos», combinada con apoyo psicológico, puede aliviar significativamente los síntomas depresivos y ansiosos durante al menos dos años. Este hallazgo marca un hito en la búsqueda de terapias innovadoras y plantea la posibilidad de transformar el enfoque tradicional hacia la salud mental en pacientes con cáncer. ¿Cómo funciona esta sustancia y cuáles son sus implicaciones?
La psilocibina es un compuesto psicodélico natural que se encuentra en más de 200 especies de hongos, comúnmente conocidos como «hongos mágicos». Su uso se remonta a prácticas ancestrales de pueblos indígenas en América y otras regiones, donde se empleaba en rituales espirituales y de sanación. A nivel químico, la psilocibina actúa sobre los receptores de serotonina en el cerebro, lo que puede provocar alteraciones en la percepción, el estado de ánimo y la conciencia.
Durante gran parte del siglo XX, la psilocibina fue objeto de investigaciones científicas por su potencial terapéutico, especialmente en el tratamiento de trastornos mentales. Sin embargo, su uso fue restringido en la mayoría de los países a partir de la década de 1970 debido a preocupaciones legales y sociales. En años recientes, el interés científico ha resurgido gracias a estudios que sugieren beneficios significativos en contextos controlados y terapéuticos.
A diferencia del uso recreativo, donde los efectos pueden ser impredecibles y riesgosos, la administración de psilocibina en entornos clínicos se realiza bajo estricta supervisión profesional. Esto permite aprovechar su potencial terapéutico de manera segura, minimizando riesgos y maximizando los beneficios para la salud mental de los pacientes.
La depresión y la ansiedad son problemas frecuentes y graves entre las personas diagnosticadas con cáncer. Se estima que entre un 15% y un 25% de los pacientes oncológicos desarrollan depresión clínica, una prevalencia significativamente mayor que en la población general. Además, distintos estudios han reportado que hasta un 41% de estos pacientes experimentan síntomas de ansiedad o depresión, especialmente en situaciones de estrés añadido como la pandemia de Covid-19. Estas alteraciones emocionales no solo afectan el bienestar psicológico, sino que también impactan negativamente en la calidad de vida, la adherencia a los tratamientos médicos y, en algunos casos, en la supervivencia.
La aparición de estos trastornos suele ser más frecuente en las primeras semanas tras el diagnóstico, y factores como el tipo de cáncer, el dolor, la fatiga, el apoyo social insuficiente y la situación económica pueden aumentar el riesgo. A pesar de la alta incidencia, la depresión y la ansiedad en pacientes con cáncer suelen estar infradiagnosticadas y, en muchos casos, no reciben el tratamiento adecuado. Por ello, existe una necesidad urgente de intervenciones eficaces que aborden tanto los síntomas emocionales como las circunstancias particulares de estos pacientes.
El estudio que ha captado la atención de la comunidad científica es un ensayo clínico de fase 2, publicado en la revista científica CANCER. Su objetivo principal fue evaluar la eficacia y seguridad de una única dosis de psilocibina, administrada junto con apoyo psicológico, en pacientes con cáncer que sufrían de trastorno depresivo mayor. Para ello, los investigadores reclutaron a 28 participantes adultos diagnosticados tanto de cáncer como de depresión clínica, asegurándose de que cumplieran criterios estrictos de inclusión y exclusión para garantizar la seguridad del procedimiento.
Antes de recibir la dosis, cada paciente participó en sesiones preparatorias con un terapeuta especializado. Estas sesiones tenían como finalidad preparar emocionalmente al paciente, establecer una relación de confianza y reducir la ansiedad ante la experiencia psicodélica. El día del tratamiento, los participantes recibieron una dosis única de 25 mg de psilocibina en un entorno controlado, acompañados en todo momento por profesionales de la salud mental. Tras la sesión, se realizaron varias sesiones de integración terapéutica, donde los pacientes pudieron reflexionar sobre la experiencia y recibir apoyo adicional.
El seguimiento de los participantes se extendió durante dos años, con entrevistas clínicas periódicas para evaluar los síntomas de depresión y ansiedad. Se utilizaron escalas validadas internacionalmente para medir la gravedad de los síntomas y determinar la evolución de cada paciente. Este enfoque riguroso permitió a los investigadores obtener datos sólidos sobre la duración y el impacto del tratamiento, sentando las bases para futuros ensayos clínicos más amplios y comparativos.
Los hallazgos de este estudio representan un avance significativo en el tratamiento de la salud mental para pacientes con cáncer, un grupo que históricamente ha tenido opciones limitadas y resultados poco satisfactorios frente a la depresión y la ansiedad. La posibilidad de que una sola dosis de psilocibina, combinada con apoyo terapéutico, proporcione alivio duradero, podría transformar el enfoque clínico y mejorar la calidad de vida de miles de personas.
Sin embargo, los investigadores reconocen que estos resultados, aunque prometedores, requieren confirmación en estudios más amplios y rigurosos. Actualmente, se está llevando a cabo un ensayo clínico aleatorizado y doble ciego que compara hasta dos dosis de psilocibina frente a un placebo, con el objetivo de determinar si el efecto puede potenciarse y beneficiar a un mayor número de pacientes. Además, se están explorando variables como la seguridad a largo plazo, la identificación de los perfiles de pacientes que más pueden beneficiarse y la integración de la terapia psicodélica en los sistemas de salud convencionales.
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