Probablemente, al ver la imagen, crees que se trata de una simple isla en medio del océano, pero es algo más maravilloso que eso. Un atolón es una isla de corales con la forma peculiar de un anillo y una laguna en su interior que suele estar conectada con el mar; la mayor parte de su superficie se encuentra debajo del océano, es decir, es una especie de isla hundida. En resumidas cuentas, los atolones se originaron hace miles y miles de años por medio de erupciones de algunos volcanes que se encuentran bajo el mar, estas erupciones dieron paso a islas volcánicas que emergieron a la superficie. Dichas islas fueron el sustrato ideal para el crecimiento de los corales, mismos que formaron arrecifes en las partes sumergidas a poca profundidad de las islas. Al paso del tiempo, se fue formando un anillo de arrecife de coral que rodeó toda la isla, pero llegó un momento en que la isla volcánica comenzó a hundirse, desapareciendo muy lentamente de la superficie oceánica. Y, en el momento en que la isla ya se encontraba por debajo del mar, fue posible comenzar a apreciar el anillo de coral que se formó a ras del agua, el cual dio origen a una laguna. ¡Y todo este largo proceso dio origen a un atolón.

Los atolones se encuentran en los trópicos o subtrópicos. El más grande del mundo es el famoso Gran Banco de Chagos, en el océano Índico. Sin embargo, existen muchos más. Entre los atolones más conocidos del mundo se encuentran: El atolón Kure, el atolón Huvadhooo, los atolones Miladhunmadulu, el Arrecife de Lihou, el atolón Ontong Javanés, el atolón Kwajalein, el atolón Rangiroa, etcétera.

 

Texto: Ximena Delgado