WASHINGTON, 19 de agosto de 2026.- El sargento de primera clase Joseph E. Gantt desapareció en noviembre de 1950, mientras combatía en Corea del Norte. Más tarde se supo que había sido capturado por las fuerzas chinas y que murió en marzo de 1951, a los 26 años, dentro de un campo de prisioneros.
Clara pasó décadas sin conocer con certeza su destino. Nunca volvió a casarse y conservó fotografías y recuerdos de su esposo mientras esperaba que algún día regresara a casa.
Sus restos fueron entregados a Estados Unidos en 2006, pero tuvieron que pasar otros siete años antes de que pudieran identificarlos mediante análisis forenses.
En diciembre de 2013, Clara, que tenía 94 años, acudió al aeropuerto de Los Ángeles para recibir el féretro cubierto con la bandera estadounidense. Aunque utilizaba una silla de ruedas, se levantó para verlo llegar.
«Él era mi esposo y yo seguía siendo su esposa», expresó al recordar la promesa que había mantenido durante toda su vida.
Joseph fue sepultado con honores militares en California. Meses después, Barack Obama contó su historia durante el discurso del Día de los Caídos de 2014.
Clara no pudo recuperar los años que la guerra les arrebató, pero consiguió cumplir lo que había prometido: esperar hasta que el hombre que amaba finalmente volviera a casa.
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