* Algunos han catalogado el territorio como terra nullius o «tierra de nadie».
CANBERRA, 04 de mayo de 2026.- En mayo de 2019, Daniel Jackson, entonces un joven australiano de 20 años, viajó a un pequeño territorio ubicado en la ribera del río Danubio, entre Croacia y Serbia. Allí, proclamó la fundación de la República Libre de Verdis, se autodeclaró su presidente y presentó una bandera azul y blanca.
El lugar, llamado Gornja Siga, tiene una extensión de apenas 0.5 kilómetros cuadrados y quedó fuera de la administración de ambos países tras las disputas fronterizas que siguieron a la disolución de Yugoslavia. Por esa razón, algunos lo han catalogado como terra nullius o «tierra de nadie».
Jackson asegura que la idea surgió cuando tenía 14 años. Fascinado por la geopolítica y las micronaciones, investigó sobre territorios no reclamados. Encontró referencias a Gornja Siga y, cuatro años después, viajó para plantar una bandera, redactar una primera constitución y anunciar que ese sería un país independiente.
El proyecto comenzó como una iniciativa simbólica, pero con una propuesta concreta: un modelo de nación ecológica y digital, con energías renovables y gestión ciudadana en línea.
En poco tiempo, Verdis atrajo la atención de medios internacionales y personas interesadas en unirse. Según cifras compartidas por Jackson, recibió más de 15,000 solicitudes de ciudadanía digital y aprobó cerca de 400.
Aunque Verdis cuenta con una constitución, un gabinete y pasaportes simbólicos, su control territorial es prácticamente nulo. Los documentos emitidos por la micronación no tienen validez para viajes internacionales, aunque Jackson afirma que algunas personas han intentado utilizarlos.
En octubre de 2023, la Policía croata detuvo y expulsó a Jackson y a varios colonos que intentaban asentarse en Gornja Siga. Las autoridades alegaron que representaban una amenaza para la seguridad nacional. Desde entonces, el joven tiene prohibición de entrada a Croacia de por vida, lo que le impide acceder al territorio, ya que la única vía de llegada es por barco desde la ciudad croata de Osijek.
Serbia, por su parte, mantiene una postura neutral y tampoco reconoce oficialmente la existencia de Verdis.
El caso recuerda al de Liberland, proclamada en 2015 por el ciudadano checo Vít Jedlička en la misma región. Croacia también ha rechazado sus intentos de establecer soberanía.
Jackson sostiene que, dado que Croacia no reclama Gornja Siga, él y sus seguidores tienen derecho a ocuparla. Actualmente, describe a su administración como un «gobierno en el exilio» y dice que mantiene conversaciones en Belgrado para buscar algún tipo de apoyo.
Hoy, Verdis funciona principalmente en internet. Sus ciudadanos, que en su mayoría nunca han visitado el lugar, participan en debates, votaciones y proyectos desde distintas partes del mundo. El joven australiano, que se gana la vida diseñando mundos virtuales en la plataforma Roblox, asegura que su objetivo final es regresar para organizar elecciones democráticas.
Sin embargo, también ha manifestado estar «agotado» y abierto a que otros ciudadanos ocupen el cargo de presidente, afirmando que no busca el poder político.
La República Libre de Verdis forma parte de un fenómeno más amplio de micronaciones: entidades autoproclamadas que operan con símbolos y estructuras propias, pero que carecen de reconocimiento oficial por parte de la comunidad internacional.
Aunque su estatus legal no está respaldado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ni por ningún Estado, muchas de estas iniciativas generan comunidades activas con objetivos que van desde el turismo hasta causas medioambientales o sociales.
En el caso de Verdis, su fundador insiste en que se trata de un proyecto pacífico y ecológico. Aun así, su futuro depende de las relaciones diplomáticas con Croacia y Serbia, así como de la posibilidad de recuperar el acceso físico a Gornja Siga.
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