WASHINGTON, 06 de enero de 2026.- Lo que empezó como una broma entre amigos se volvió un problema cuando un hombre comenzó a enviar miles de memes sin descanso: mañana, tarde, madrugada e incluso durante el trabajo. El receptor, abrumado por las notificaciones constantes, afirmó sentir ansiedad y calificó la situación como «acoso digital», lo que llevó a la detención del remitente.
Un hombre enfrenta cargos criminales tras presuntamente enviar a un amigo más de 3000 memes en tan solo 24 horas. Los registros judiciales indican que los mensajes se difundieron masivamente en múltiples plataformas y siguieron llegando incluso después de que el destinatario le pidiera que dejara de hacerlo, lo que llevó a la fiscalía a clasificarlos como acoso según las leyes locales de comunicación.
Los expertos legales señalan que el problema no son los memes en sí, sino el volumen, la intención y el impacto. Incluso el contenido inofensivo puede traspasar los límites legales cuando se vuelve incesante e indeseado. El caso se utiliza ahora como un ejemplo real de como el comportamiento digital se ve cada vez más afectado por las leyes modernas de acoso.
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