* Casi inaccesible, calurosa y deslumbrante: la Cueva de los Cristales de Naica es uno de los lugares más extremos del planeta. A 25 años de su hallazgo, científicos aún estudian sus misterios enterrados en el desierto de Chihuahua
MÉXICO, 11 de julio de 2025.- Hace 25 años, en el corazón de Chihuahua, se descubrió la Cueva de los Cristales de Naica, uno de los hallazgos más extraordinarios en la historia reciente de la ciencia y sus formaciones cristalinas son las más grandes del mundo.
En abril del año 2000, los hermanos mineros Eloy y Javier Delgado realizaron una perforación a unos 300 metros de profundidad dentro de la mina Naica, ubicada en el municipio de Saucillo. Lo que encontraron fue una cámara natural con los cristales de selenita más grandes del mundo.
La cueva se formó gracias a un sistema hidrotermal alimentado por un cuerpo magmático profundo. Hace aproximadamente 26 millones de años, este calor geotérmico calentó las aguas subterráneas, provocando condiciones ideales para que el mineral anhidrita se disolviera y diera paso a la formación de cristales de yeso o selenita.
Se estima que los cristales crecieron durante cientos de miles de años, en condiciones constantes de temperatura (alrededor de 58 °C) y humedad cercanas al 100%.
Los cristales que adornan la cueva son de los más grandes registrados por la espeleología mundial: algunos alcanzan hasta 12 metros de longitud y pesan más de 50 toneladas. Sin embargo, el interior de la cámara es un entorno extremo.
Las altas temperaturas y la humedad hacen que un humano solo pueda permanecer entre 6 y 10 minutos sin protección. Por ello, incluso antes de su cierre, el acceso estaba restringido exclusivamente a equipos científicos equipados con trajes refrigerados.
En 2015, la mina Naica fue cerrada e inundada, lo que dejó la cueva completamente sumergida. Actualmente está cerrada al público y su acceso es casi imposible.
Sin embargo, durante la década de 2000, la cueva fue objeto de numerosos estudios. Científicos del Proyecto Naica y de la NASA encontraron incluso microorganismos inactivos atrapados dentro de los cristales, con una antigüedad estimada de hasta 50 mil años, lo que despertó gran interés en el estudio de formas de vida extremófilas.
Aunque hoy permanece inaccesible, la Cueva de los Cristales de Naica sigue siendo un referente de la riqueza geológica y científica.
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