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El bandido que murió en 1911 y pasó 65 años exhibido como un muñeco

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* Elmer McCurdy murió durante un enfrentamiento con la Policía en Oklahoma y su cadáver fue embalsamado después de que nadie reclamara sus restos.

WASHINGTON, 14 de octubre de 2026.- El  08 de diciembre de 1976, un trabajador de una casa de terror de California recibió una tarea aparentemente sencilla: retirar una figura que formaba parte de la decoración. El muñeco llevaba años colgado y parecía ser una pieza más de la atracción. Sin embargo, cuando intentó moverlo y tomó uno de sus brazos, ocurrió algo inesperado.

El brazo se desprendió y dejó al descubierto un hueso humano y tejido momificado. La figura que durante años había sido observada por miles de visitantes no estaba fabricada con plástico, cera o materiales de utilería. Era el cuerpo de Elmer J. McCurdy, un hombre que había muerto 65 años antes.

El hallazgo se produjo en The Pike, un parque de atracciones ubicado en Long Beach, California, mientras se preparaba el rodaje de un episodio de la serie The Six Million Dollar Man. La investigación posterior permitió reconstruir una historia tan insólita como macabra: el cadáver había recorrido distintos puntos de Estados Unidos y había sido exhibido durante décadas como si fuera una simple curiosidad.

McCurdy nació el 01 de enero de 1880 en Washington, Maine. Su infancia estuvo marcada por circunstancias familiares difíciles. Su madre, Sadie, tenía apenas 17 años cuando quedó embarazada y el padre del niño abandonó a ambos. Para evitar el rechazo social de la época, Elmer fue criado durante varios años por su tío George y su esposa Helen.

Más tarde, su madre volvió a formar parte de su vida y le reveló que era su verdadera progenitora. Elmer nunca llegó a conocer el destino de su padre biológico. Con el paso de los años, comenzó a tener problemas con el alcohol y llevó una vida cada vez más inestable.

Durante su juventud trabajó como plomero y minero, pero las dificultades con la bebida afectaron su continuidad laboral. Tras la muerte de su madre en 1900 y la de su abuelo poco después, quedó prácticamente solo y comenzó a desplazarse por distintas zonas del centro de Estados Unidos.

En 1905 fue detenido en Kansas por intoxicación pública. Dos años después encontró cierta estabilidad al incorporarse al Ejército estadounidense. Allí recibió entrenamiento como operador de ametralladora y aprendió a utilizar nitroglicerina en tareas de demolición.

Su paso por las Fuerzas Armadas terminó en noviembre de 1910, cuando recibió la baja honorable. Poco después volvió a quedar involucrado en problemas con la Justicia. Fue detenido en Misuri junto con un antiguo compañero militar. Ambos transportaban herramientas, pólvora, elementos vinculados con explosivos y bolsas destinadas a transportar dinero.

Los acusados aseguraron que todo aquel material formaba parte de un proyecto para construir una ametralladora que pudiera accionarse con los pies. El jurado aceptó esa explicación y McCurdy fue absuelto en enero de 1911.

A partir de entonces comenzó su breve etapa como delincuente. Utilizó los conocimientos adquiridos en el Ejército para intentar asaltar bancos y trenes, aunque sus golpes estuvieron lejos de resultar exitosos.

En marzo de 1911 intentó abrir una caja fuerte en un tren de Oklahoma utilizando nitroglicerina. La explosión fue tan potente que destruyó buena parte del dinero que esperaba encontrar. Terminó escapando con unos 450 dólares en monedas, algunas de ellas deformadas por el calor.

Meses después volvió a recurrir a explosivos para intentar ingresar al Citizens Bank de Chautauqua, en Kansas. Consiguió abrir un agujero en el edificio y volar la puerta de la bóveda, pero tampoco pudo acceder al dinero que buscaba. Junto con sus cómplices apenas tomó unas monedas que estaban fuera de la caja fuerte.

El episodio que terminó con su vida ocurrió el 04 de octubre de 1911, cerca de Okesa, Oklahoma. McCurdy y otros dos hombres habían recibido información sobre un tren que supuestamente trasladaría unos 400,000 dólares destinados al pago de regalías a la nación Osage.

El plan salió mal desde el comienzo. Los delincuentes detuvieron el tren equivocado. En lugar del dinero que esperaban, encontraron pasajeros y a un empleado postal. El botín fue de apenas 46 dólares, dos botellas de whisky y algunos efectos personales.

Después del fracaso, McCurdy regresó al granero donde se escondía y comenzó a beber el whisky que había obtenido durante el asalto. Para ese momento las autoridades ya lo buscaban y se había establecido una recompensa de 2,000 dólares por su captura.

Tres agentes encubiertos finalmente localizaron su escondite el 07 de octubre. De acuerdo con el relato del comisario Bob Fenton, McCurdy abrió fuego desde el interior del granero y se produjo un enfrentamiento que se extendió durante aproximadamente una hora.

Una bala terminó impactándolo en el pecho. Elmer McCurdy murió a los 31 años.

Su cuerpo fue trasladado a una funeraria de Pawhuska. Como nadie apareció para reclamarlo, el propietario del establecimiento, Joseph L. Johnson, decidió embalsamarlo. Para conservarlo utilizó un producto que contenía arsénico, una sustancia empleada en algunas prácticas funerarias de aquella época.

Johnson vistió el cuerpo, le colocó un rifle y comenzó a cobrar dinero a quienes querían verlo. Así nació la primera etapa de la increíble vida posterior de McCurdy. El cadáver pasó a ser presentado como «el bandido que no se rendiría».

En 1916 aparecieron dos hombres que dijeron ser hermanos del fallecido y aseguraron que querían trasladar sus restos a California. Johnson les entregó el cuerpo, pero posteriormente se descubrió que aquellos supuestos familiares eran en realidad James y Charles Patterson.

James Patterson era propietario de un espectáculo ambulante y había advertido el potencial comercial de exhibir la momia. McCurdy pasó entonces a formar parte del circuito de ferias y comenzó un recorrido que se prolongaría durante décadas.

En 1922, el cuerpo quedó en manos del empresario Louis Sonney, quien lo incorporó a su llamado Museo del Crimen. Allí fue presentado junto a representaciones y objetos relacionados con famosos delincuentes.

Con el paso de los años, el cadáver apareció en ferias, espectáculos, museos y producciones cinematográficas. En 1933 incluso fue utilizado para promocionar la película Narcotic!, donde se lo presentaba como el cuerpo de un hombre muerto después de robar una farmacia.

La identidad de McCurdy se fue perdiendo a medida que cambiaban sus propietarios. La momia fue deteriorándose y terminó convertida en una pieza de utilería que nadie parecía reconocer como un cadáver real.

Para 1976, McCurdy había terminado en The Pike, un enorme complejo de atracciones de Long Beach. Allí permanecía colgado en la casa de terror Laff in the Dark, cubierto con pintura y utilizado como parte de la escenografía.

Durante el rodaje de The Six Million Dollar Man, un empleado intentó mover la figura. Fue entonces cuando uno de sus brazos se desprendió y dejó expuestos restos humanos.

La Policía retiró el cuerpo y lo trasladó a la oficina del forense del condado de Los Ángeles. Los estudios determinaron que se trataba de un hombre que había recibido un disparo en el pecho y cuyos restos habían sido sometidos a un proceso de conservación con arsénico.

Además, los investigadores encontraron elementos que ayudaron a reconstruir su recorrido. Entre ellos había un centavo fechado en 1924 y talones de entradas vinculados al Museo del Crimen de Louis Sonney.

Dan Sonney, hijo del empresario que había exhibido el cadáver años antes, reconoció los restos. Para confirmar la identidad intervino el antropólogo forense Clyde Snow, quien comparó radiografías del cráneo con una fotografía de McCurdy tomada cuando estaba vivo.

La investigación permitió establecer finalmente que aquella figura encontrada en una casa de terror era Elmer McCurdy, el ladrón de bancos y trenes que había muerto en Oklahoma en 1911.

El regreso a su estado natal se concretó meses después. El 22 de abril de 1977, un coche fúnebre tirado por caballos trasladó sus restos hasta el cementerio Summit View, en Guthrie, Oklahoma.

Entre 200 y 300 personas participaron de la ceremonia. Después de 65 años, Elmer McCurdy recibió finalmente una sepultura.

Su historia, sin embargo, continuó mucho después de aquel entierro. El hombre que había intentado ganarse la vida como trabajador, terminó convertido en delincuente, murió durante un enfrentamiento y, de manera todavía más insólita, pasó más de seis décadas siendo exhibido como una atracción.

La identidad de aquel cadáver permaneció oculta durante generaciones hasta que un brazo roto reveló la verdad. Así terminó una de las historias más extrañas relacionadas con un cuerpo humano convertido en objeto de espectáculo.


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