* John Marzluff, profesor de ciencias en la Universidad de Washington, descubrió que estos pájaros negros pueden recordar caras humanas durante años, e incluso identificar y alertar a otros córvidos sobre quienes representan una amenaza
WASHINGTON, 21 de agosto de 2025.- Los cuervos son aves sorprendentemente inteligentes, capaces de recordar rostros humanos durante años, revela un estudio realizado por John Marzluff, profesor de ciencias en la Universidad de Washington, quien descubrió que estos animales no solo pueden reconocer a las personas que consideran un peligro para su integridad, sino que también se alertan entre ellos sobre el peligro que representan.
Este comportamiento revela la complejidad de sus interacciones sociales y su capacidad para adaptarse a su entorno de manera asombrosa.
Este experimento comenzó en 2006, donde él y su equipo capturaron siete pájaros negros norteamericanos con una red mientras usaban una máscara de ogro. Según información del propio John, aunque las aves fueron liberadas poco después, el incidente las traumatizó, afectando también a los miembros de su grupo que lo presenciaron.
El campus de la universidad durante siete años para observar la duración del rencor de los cuervos. Durante la investigación, registraron cuántos de esos pájaros reaccionaron con graznidos agresivos, mejor conocidos como ‘regaños’.
El número de aves agresivas aumentó con el paso del tiempo durante los siete años de estudio, donde aproximadamente la mitad de ellos comenzaron a atacar a quienes portaban la careta, demostrando su capacidad para reconocer y reaccionar ante la amenaza de manera persistente. Este comportamiento evidenció su impresionante memoria a largo plazo y su habilidad para transmitir el conocimiento de peligros pasados a otros miembros de su grupo.
Christian Blum, científico cognitivo especializado en comportamiento animal de la Universidad de Viena, llevó a cabo un experimento similar con cuervos comunes de la familia de los córvidos. Entre 2011 y 2015, Blum y su equipo se colocaron una máscara y se acercaron a una pajarera llena de estas aves, llevando consigo un pájaro negro muerto.
Posteriormente, cambiaron de careta por una de control y volvieron a acercarse a la zona pero sin el cuervo fallecido.
Los resultados de la investigación fueron sorprendentes, ya que las aves comunes reaccionaron de manera más agresiva hacia la máscara de ogro que hacia la de control. Este comportamiento se mantuvo a lo largo del experimento, incluso sin la presencia del pájaro muerto, lo que sugiere que el rencor de estas criaturas es duradero. «Si realmente los haces enojar, pueden guardar rencor durante mucho tiempo», señaló Blum.
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