* El costo ambiental oculto del papel higiénico sorprende.
LONDRES, 01 de diciembre de 2025.- El papel higiénico parece un producto indispensable. Sin embargo, la realidad mundial sorprende: solo el 30% de la población lo usa a diario, según el portal Pubity. La mayoría de personas recurre a otras alternativas, como agua, bidés, telas reutilizables o incluso materiales naturales. La costumbre depende de tradiciones culturales, disponibilidad de recursos e infraestructura.
Los países occidentales lo consideran parte básica de la rutina. Sin embargo, la web Naked Paper recuerda que en gran parte de Asia, Medio Oriente el agua es la opción preferida. Incluso en naciones con tecnología avanzada, como Japón, los bidés de alta gama conviven con un consumo moderado de rollos. El contraste revela que el papel no es el estándar universal.
QS Supplies advierte que la producción de papel higiénico es un problema ambiental de gran escala. En Estados Unidos se talan más de 31 millones de árboles cada año solo para abastecer la demanda nacional. El impacto alcanza más de 1 millón de acres de bosques boreales en Canadá, lo que libera millones de toneladas de CO2 y deja terrenos devastados.
China, pese a que gran parte de su población prefiere métodos con agua, consume suficiente papel como para talar 47 millones de árboles cada año. Estas cifras superan incluso a las de países como el Reino Unido o Portugal, que encabezan el consumo por persona.
El informe de QS Supplies llevó las cifras al extremo para dimensionar el gasto. El papel usado anualmente en el Reino Unido alcanzaría a Marte y de regreso. China, con más de 4 mil millones de millas de papel al año, llega casi hasta Plutón. Mientras tanto, cada estadounidense utiliza en promedio 141 rollos al año, más que cualquier otro país.
Lo que parecía un simple producto de baño se convierte en un indicador de estilos de vida y también en un desafío ambiental.
Pubity y Naked Paper coinciden en que el agua es la opción más sostenible. Aunque usar un bidé implica gasto hídrico, este es menor que el necesario para producir un rollo. En muchos países donde el agua es la norma, aún se emplea algo de papel para secar, pero la diferencia en consumo es notable.
Para Naked Paper, el dilema no es desaparecer el producto, sino reducir su impacto. Su propuesta es fabricar rollos sin blanqueadores, sin plásticos y con insumos renovables. Una alternativa que busca equilibrar comodidad con conciencia ambiental.
El papel higiénico representa más que un objeto cotidiano. Divide costumbres, cuestiona la sostenibilidad y revela hasta qué punto la cultura define lo que consideramos esencial. La próxima vez que tomes un rollo, quizá recuerdes que para la mayoría del planeta, el baño se entiende de otra manera.
Descubre más desde Fernanda Tapia
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

