* Fotografías, juguetes, collares y flores de cempasúchil forman parte de los altares dedicados a perros, gatos y otros animales de compañía que dejaron huella en la vida familiar
MÉXICO, 30 de octubre de 2026.- Fotografías, collares, juguetes y hasta los premios favoritos de perros, gatos y otros animales de compañía comienzan a ocupar un lugar en las ofrendas de Día de Muertos. Para muchas familias, estos objetos representan una manera de recordar a quienes formaron parte de su vida y cuya ausencia sigue presente en el hogar.
En México, el 27 de octubre se ha popularizado como una fecha para dedicar altares a las mascotas fallecidas. Aunque esta costumbre no corresponde a una fecha establecida en las tradiciones prehispánicas, se ha incorporado a las formas contemporáneas de celebrar el Día de Muertos.
Los altares suelen incluir fotografías, recipientes con agua, juguetes, correas y otros objetos que evocan la personalidad y las rutinas de los animales. Las flores de cempasúchil, las veladoras y los elementos tradicionales complementan estos homenajes, en los que cada familia encuentra una manera propia de expresar el cariño y preservar los recuerdos.
La relación entre los perros y las creencias sobre la muerte tiene antecedentes en la cosmovisión mexica. Entre los relatos vinculados con el Mictlán, el inframundo, se encuentra la figura del perro que acompañaba a las personas fallecidas durante su recorrido y las ayudaba a cruzar un río.
Esta creencia ha contribuido a mantener una asociación simbólica entre los perros y el tránsito hacia el más allá. En la actualidad, algunas familias recuperan esa imagen para integrar a sus animales de compañía en las celebraciones dedicadas a recordar a sus seres queridos.
Más allá de las creencias, los objetos colocados en las ofrendas representan experiencias cotidianas: una pelota con la que jugaban, un collar que los acompañó durante años o un recipiente que formaba parte de su rutina. Son recuerdos que adquieren un significado especial para quienes compartieron su vida con ellos.
Otra imagen que ha ganado presencia entre las personas que han perdido una mascota es la del Puente del Arcoíris, una representación contemporánea que imagina un lugar donde los animales fallecidos esperan hasta reencontrarse con sus familias.
Esta imagen no pertenece a las creencias mesoamericanas ni a la tradición original del Día de Muertos, pero algunas personas la han adoptado como una forma simbólica de afrontar la pérdida y mantener la esperanza de un reencuentro.
Adrián Rodríguez-Granada Madrid, socio y director general de Pets in the Sky, empresa de servicios funerarios para mascotas, considera que los objetos colocados en las ofrendas representan la historia que cada familia construyó con sus animales.
«Un collar, su juguete o una fotografía pueden parecer objetos sencillos, pero para quienes compartieron años a su lado tienen un significado muy particular. Son una manera de recordar y agradecer lo vivido», señaló.
Perros, gatos, conejos, tortugas y otros animales de compañía forman parte de la vida cotidiana de muchas familias. Por ello, su recuerdo también encuentra espacio en una celebración que, año con año, reúne a los mexicanos alrededor de la memoria.
Entre flores, fotografías y objetos personales, las ofrendas dedicadas a las mascotas reflejan una manera contemporánea de vivir el Día de Muertos: reconocer el vínculo que existió, agradecer la compañía y conservar presentes las historias compartidas.
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