WASHINGTON, 24 de agosto de 2026.- Las tortugas marinas son difíciles de investigar, pero ahora sabemos que tienen encuentros sexuales con muchos machos y que su fidelidad a una misma playa afecta al sexo de sus crías.
La razón tiene que ver con la temperatura del lugar que eligen. En las tortugas marinas, el sexo depende de la temperatura a la que esté el huevo durante el desarrollo embrionario. Si la puesta es a la sombra de un árbol, la temperatura será más baja y nacerán machos.
Las tortugas marinas son criaturas solitarias que permanecen sumergidas la mayoría del tiempo que viven en el mar. Raramente se relacionan entre ellas, excepto en un momento clave, la temporada de apareamiento, cuando se reúnen en tropel.
Es muy complejo seguirlas en mar abierto, así que aún hay muchas incógnitas sobre su comportamiento. Sin embargo, décadas de investigación, incluyendo observaciones en el mar, nos permiten conocer algo mejor su intimidad. Utilizando drones, se han descubierto sorprendentes detalles de su apareamiento y anidación.
El cortejo entre tortugas ocurre en las zonas de apareamiento, durante un periodo «receptivo» que dura de 7 a 10 días en el caso de las hembras y alrededor de un mes en los machos.
Las hembras pueden aparearse con varios machos y almacenar el esperma durante meses. Conservar esperma de varios machos garantiza una alta diversidad genética en la población. Tras el encuentro, sólo las hembras regresan a la playa para anidar; los machos casi nunca vuelven a tierra una vez abandonan la arena costera en la que nacieron.
La fidelidad de las tortugas marinas hembras es inquebrantable a lo largo de toda su vida, pero no son fieles, precisamente, a un macho de su especie, sino al lugar donde pusieron por primera vez sus huevos.
La mayoría de las tortugas regresa a la misma playa donde nacieron o a playas aledañas cuando alcanzan la edad reproductiva (alrededor de los 20 años). Pero su fidelidad va más allá: no sólo aparecen en la misma playa, sino que a menudo emergen en el mismo transecto (área de muestreo) donde anidaron la última vez.
El lugar elegido varía entre especies. Por ejemplo, las tortugas bobas en Florida eligen el lugar basándose en la temperatura de la arena; las tortugas laúd de la Guayana francesa basan su elección en la línea de marea alta. En el caso de las tortugas verdes del Pacífico norte de Costa Rica, eligen a menudo áreas sombreadas bajo arboles o arbustos.
Las hembras anidan entre dos y siete veces por temporada y el tamaño medio de una puesta suele variar entre 80 y 120 huevos, dependiendo de la especie. Los nidos son oquedades en profundidad, y, como son flexibles, no se rompen cuando caen. Esa flexibilidad también permite que la hembra que los gesta y el nido puedan soportar mayor cantidad de huevos.
El desarrollo de los huevos depende directamente de factores ambientales como la temperatura, así que en nuestro estudio, nos planteamos si seleccionar un lugar u otro para la colocación del nido por parte de las madres podría influir directamente en las condiciones ambientales de desarrollo de la descendencia y en su supervivencia.
En el caso de las tortugas marinas el sexo de las crías depende de la temperatura a la que se encuentra el nido durante el desarrollo de los huevos. El sexo se establece durante el periodo termosensitivo. Durante este tiempo, la temperatura ambiental desencadena la producción de una hormona que determinará que sean hembras o machos.
El resultado es que altas temperaturas suponen mayor numero de hembras, mientras que bajas temperaturas resultaran en mayor número de machos. Así, la selección activa del sitio exacto de anidación podría potencialmente resultar en una selección indirecta de la proporción de sexos de la descendencia, si las hembras anidadoras tendieran a anidar en áreas de características térmicas particulares.
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