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Evelyn Pinot, la joven de Tapachula que crea refugios para polinizadores

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* Con plantas nativas, educación ambiental y participación ciudadana, Evelyn Pinot busca convertir espacios urbanos de Chiapas en refugios para los polinizadores

MÉXICO, 06 de octubre de 2026.- En medio del crecimiento de las ciudades, donde el concreto gana terreno a la vegetación, una joven de Tapachula, Chiapas, decidió hacer algo distinto: recuperar pequeños espacios para que las abejas, mariposas, colibríes y otros polinizadores vuelvan a encontrar alimento y refugio.

Se trata de Evelyn Pinot Campos, fundadora de Polinizadores Urbanos, un proyecto que nació con la idea de recuperar parte de la biodiversidad que históricamente caracterizó a Tapachula y que, con el paso de los años, ha comenzado a extenderse por distintos municipios de la región del Soconusco.

La propuesta combina la creación de jardines polinizadores, el uso de plantas nativas, la educación ambiental y la participación de estudiantes y ciudadanos. La intención no es solamente sembrar flores, sino construir una red de espacios que permita mejorar la conectividad entre las áreas verdes que todavía existen dentro de las ciudades.

De acuerdo con la historia publicada por Polinizadores Urbanos, Evelyn creció escuchando relatos sobre la diversidad de mariposas, aves y fauna que anteriormente podía encontrarse en Tapachula. La transformación del entorno urbano la llevó a plantearse una pregunta: ¿qué se puede hacer para que las ciudades vuelvan a ser espacios habitables también para la fauna?

Así surgió Polinizadores Urbanos, iniciativa sin fines de lucro que trabaja mediante la instalación de jardines, la educación ambiental en escuelas y la divulgación científica.

El concepto es sencillo, pero tiene un propósito ecológico importante. Un jardín con especies adecuadas puede proporcionar néctar, polen, alimento y refugio para diferentes especies de polinizadores.

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales explica que los jardines para polinizadores pueden funcionar como hábitats seguros para especies como mariposas, abejas y colibríes, organismos que contribuyen al proceso de polinización al transportar polen de una flor a otra.

Uno de los elementos que distingue la propuesta de Evelyn es que los jardines no son considerados únicamente espacios verdes.

También funcionan como aulas vivas, donde niños, jóvenes y adultos pueden conocer las especies que habitan en su entorno y comprender por qué los polinizadores son importantes para los ecosistemas.

En septiembre de 2025, la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH) documentó la creación de un Jardín Polinizador en la Facultad de Ciencias de Tapachula, desarrollado con el acompañamiento de Polinizadores Urbanos.

El espacio fue concebido como refugio y fuente de alimento para abejas, mariposas y colibríes, además de servir como herramienta para fortalecer la educación ambiental dentro de la comunidad universitaria.

La propia UNACH también convocó en 2025 a un taller impartido por Evelyn Pinot para enseñar a integrantes de su comunidad cómo crear jardines polinizadores y contribuir a la protección de estas especies.

El proyecto comenzó a crecer más allá de Tapachula. Al cierre de 2025, Polinizadores Urbanos reportó más de 20 jardines polinizadores en la región del Soconusco, principalmente en instituciones educativas.

Las acciones también llegaron a espacios de Puerto Madero, Huehuetán, Tuxtla Chico y Cacahoatán, además de distintos puntos de Tapachula.

Entre los sitios intervenidos se encuentran instituciones educativas y espacios universitarios, pero uno de los proyectos más ambiciosos se encuentra en el Par Vial de Tapachula, donde se trabajó en una extensión de aproximadamente 3.3 kilómetros con árboles nativos y plantas florales.

En lugar de tener pequeños jardines separados, el objetivo es generar una especie de conexión entre ellos para que los polinizadores encuentren alimento y refugio en distintos puntos de la ciudad.

De esta visión surgió el Corredor Biológico para Polinizadores Ts’unu, una iniciativa que busca conectar jardines y áreas verdes para favorecer la presencia y desplazamiento de diferentes especies.

En 2025, El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur) convocó a estudiantes y ciudadanía a participar en una etapa de siembra del corredor en Tapachula.

La institución explicó que el proyecto busca crear espacios seguros para abejas, mariposas y otros polinizadores urbanos, y señaló que la iniciativa es impulsada por Evelyn Guadalupe Pinot Campos.

La Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural de Chiapas también ha respaldado la importancia de esta estrategia y señaló que el proyecto contempla jardines destinados a los polinizadores en espacios educativos de Cacahoatán, Tapachula y Puerto Madero, con la intención de extenderlo posteriormente hacia otros puntos de la costa chiapaneca.

Las abejas, mariposas, colibríes, murciélagos y otros organismos cumplen una función fundamental en los ecosistemas. Al visitar las flores para alimentarse, algunos de ellos transportan polen entre distintas plantas y permiten que ocurra la polinización. Este proceso es fundamental para la reproducción de numerosas especies vegetales y está relacionado también con la producción de alimentos.

Por ello, la pérdida de vegetación, la expansión urbana, el uso de pesticidas y la reducción de espacios naturales representan amenazas para estas especies.

La propuesta de crear jardines dentro de las ciudades busca precisamente generar pequeños refugios que ayuden a disminuir esa pérdida de hábitat.

El trabajo de Evelyn Pinot también trascendió las fronteras de Chiapas. La National Geographic Society incluyó su proyecto Urban Pollinators entre los beneficiarios del Slingshot Challenge, reconocimiento que distingue iniciativas impulsadas por jóvenes para enfrentar problemas ambientales.

La organización describe el proyecto de Pinot como una iniciativa dedicada a crear santuarios para polinizadores mediante la identificación y restauración de especies de plantas nativas con flores.

Además, información de la Allen Family Philanthropies señala que Pinot fue reconocida como beneficiaria del Slingshot Challenge 2024 y que posteriormente trabajó en el establecimiento de un corredor biológico urbano para polinizadores en Tapachula.

El reconocimiento internacional puso el nombre de Tapachula en un proyecto que tiene como escenario algo tan cotidiano como una escuela, un camellón, un jardín o cualquier pequeño espacio donde pueda crecer una planta nativa.

La labor de Evelyn Pinot parte de una idea que parece pequeña, pero que puede multiplicarse: cada jardín puede convertirse en un refugio.

Un espacio con plantas adecuadas puede atraer a una abeja; otro puede ofrecer alimento a una mariposa y otro más convertirse en punto de descanso para un colibrí.

En mayo de 2026, Polinizadores Urbanos y el Centro de Integración Juvenil consolidaron un jardín polinizador que, de acuerdo con información publicada sobre el proyecto, ya había comenzado a registrar la llegada de colibríes, mariposas y abejas nativas. El espacio también fue planteado como una herramienta vinculada con el bienestar emocional y el acercamiento de las personas a la naturaleza.

Así, el trabajo de esta joven tapachulteca va más allá de sembrar flores. Su propuesta busca que las personas vuelvan a mirar los espacios urbanos como parte de un ecosistema y que la conservación ambiental deje de ser una actividad exclusiva de especialistas.

La meta es que escuelas, universidades, ciudadanos y comunidades puedan participar en la creación de una red de jardines polinizadores que permita recuperar biodiversidad en medio de una ciudad que continúa creciendo.


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