CARACAS, 07 de agosto de 2026.- Una historia profundamente humana ha vuelto a poner el foco sobre el caso de Emirlendris Benítez, quien permanece privada de su libertad en el Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF). El testimonio de su hijo menor ha generado una fuerte reacción entre quienes siguen el caso.
De acuerdo con el relato difundido por sus familiares, el niño pasó gran parte de su infancia creyendo que su madre estaba «en un curso» o «trabajando en una fábrica». Esa explicación fue la forma que encontró la familia para protegerlo mientras crecía sin ella.
Según la versión presentada por sus allegados, Emirlendris Benítez fue detenida el 05 de agosto de 2018 cuando tenía cuatro meses de embarazo. Sus familiares denuncian que, durante su reclusión, perdió el embarazo tras sufrir torturas y que posteriormente fue condenada a 30 años de prisión, afirmando que el proceso estuvo marcado por irregularidades. Estas denuncias han sido respaldadas y documentadas por organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos, mientras las autoridades han sostenido la legalidad del proceso.
Dos años después de la detención, el niño pudo verla nuevamente. Sin comprender que estaba en una prisión, pidió a las custodias que la dejaran salir e incluso les rogó que llamaran a «su jefa» para que pudiera regresar a casa.
Fue entonces cuando pronunció una frase que hoy conmueve a miles de personas: «Mami, no quiero que trabajes más. Yo trabajaré por ti porque no puedo estar sin ti.»
Los familiares recuerdan que aquel encuentro estuvo marcado por la emoción y el dolor. Temían que el pequeño le pidiera jugar, sin saber que su madre ya utilizaba una silla de ruedas.
Hace poco más de un año, durante una visita al INOF, el niño conoció finalmente la verdad sobre la situación de su madre. Según su familia, la noticia le provocó un fuerte impacto emocional y requirió nuevamente atención psicológica.
Casi ocho años después de su detención, Emirlendris Benítez continúa privada de libertad. Sus familiares denuncian que enfrenta problemas de salud y que permanece separada de sus hijos, mientras organizaciones de derechos humanos mantienen llamados para revisar su caso y garantizar el respeto de sus derechos.
El caso sigue generando debate y renovando las peticiones para que las autoridades revisen su situación conforme al debido proceso y a los estándares nacionales e internacionales de derechos humanos.
Descubre más desde Fernanda Tapia
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

