* El hallazgo de un dintel de Ramsés II y nuevas evidencias arquitectónicas apuntan a que un yacimiento del Sinaí podría ocultar la antigua ciudad de Mesn.
EL CAIRO, 25 de agosto de 2026.- Durante siglos, el extremo oriental de Egipto fue mucho más que una frontera. Por allí avanzaban ejércitos, comerciantes y viajeros siguiendo una ruta que conectaba el valle del Nilo con las tierras del Levante mediterráneo. Entre fortalezas, templos y estaciones, el llamado Camino de Horus protegía una de las puertas más estratégicas del antiguo Egipto.
Ahora, las excavaciones en Tell Abu Saifi, en Al Qantara Este, han sacado a la luz nuevas piezas de ese paisaje desaparecido. Un dintel con los títulos de Ramsés II, restos de un templo y una compleja sucesión de estructuras militares y religiosas refuerzan una hipótesis que los arqueólogos llevan años persiguiendo: que aquí se encontraba la ciudad de Mesn, mencionada en las fuentes del Imperio Nuevo.
Las excavaciones realizadas esta temporada por un equipo de arqueólogos egipcios en Tell Abu Saifi han permitido avanzar en la reconstrucción del trazado original del Camino de Horus. La investigación está impulsada por el Ministerio de Turismo y Antigüedades, a través del Consejo Supremo de Antigüedades, y amplía los trabajos desarrollados en campañas anteriores.
La ruta recorría el extremo nororiental de Egipto y comunicaba el territorio del Nilo con el Levante mediterráneo. Su importancia no era únicamente militar: a lo largo de su recorrido se sucedían asentamientos y estaciones que cumplían funciones religiosas, administrativas y económicas.
El ministro de Turismo y Antigüedades, Sherif Fathi, ha destacado precisamente el papel estratégico de esta zona en la protección de las fronteras orientales del país. También ha defendido la continuidad de las excavaciones en los puntos vinculados al Camino de Horus para reconstruir el complejo entramado de estaciones que formaban esta antigua vía.
Una de las principales novedades de la campaña ha sido la delimitación de un enorme muro de adobe provisto de puertas y cámaras interiores. Las estructuras fueron construidas y modificadas en distintas fases, dejando una compleja huella de ocupaciones sucesivas.
El análisis estratigráfico ha permitido corregir una interpretación anterior: el gran recinto no sería el templo propiamente dicho, sino la estructura fortificada que lo rodeaba. La rectificación cambia la lectura arquitectónica del conjunto y permite comprender mejor cómo se organizaba el asentamiento.
En el interior han aparecido los restos del templo, junto a diferentes dependencias. En la zona norte se suceden varias estancias destinadas al almacenamiento, mientras que en el lado sur se han localizado habitaciones de servicio de mayores dimensiones.
El acceso al santuario también revela distintas etapas de transformación. Los arqueólogos han identificado dos caminos de piedra superpuestos: el más antiguo pertenece al período ptolemaico y el segundo, construido sobre él, corresponde a la época romana y presenta una anchura menor.
El hallazgo que más fuerza aporta a la identificación del enclave es un fragmento monumental de arenisca: la mitad superior de un dintelo de grandes dimensiones, dividido en dos segmentos. La pieza conserva inscripciones en tres de sus caras y fue recuperada durante los trabajos de esta temporada.
Los jeroglíficos contienen los títulos de Ramsés II y un texto conmemorativo relacionado con la restauración de una efigie de Horus. Pero hay un detalle especialmente importante: el dios aparece identificado como señor de la ciudad de Mesn.
Para los arqueólogos, esta referencia establece un vínculo directo entre el complejo religioso y la ciudad mencionada en los textos del Imperio Nuevo. El descubrimiento no demuestra por sí solo que Tell Abu Saifi sea Mesn, pero proporciona una de las evidencias más relevantes obtenidas hasta ahora para sostener esa posibilidad.
El registro muestra diferentes fases de ocupación y revela que el asentamiento alcanzó uno de sus grandes momentos constructivos durante el período ptolemaico. Más tarde, en el siglo III d.C., parte de las estructuras fueron reutilizadas para levantar un campamento militar, conocido con el término latino Castrum. La transformación demuestra que la posición estratégica del enclave siguió siendo importante mucho después del final de la época faraónica.
El carácter militar y administrativo del lugar también aparece reflejado en los objetos recuperados. Entre ellos destaca un fragmento escultórico de esquisto de la Dinastía XXVI que representa a un escriba del ejército portando un naos quebrado. Junto a esta pieza aparecieron una estatua acéfala y sin extremidades inferiores de época tardía, el torso de una figura real de basalto y varios fragmentos de representaciones de halcones elaborados en basalto y piedra caliza.
Los nuevos descubrimientos han reforzado considerablemente la hipótesis de que Tell Abu Saifi corresponde a la ciudad de Mesn, pero los investigadores todavía evitan presentar la identificación como definitiva. La misión combina el estudio de las estructuras con el análisis estratigráfico y las evidencias epigráficas para construir una interpretación coherente.
Los investigadores han señalado que los resultados actuales proporcionan una base sólida para plantear esta identificación, aunque serán necesarias nuevas excavaciones y análisis científicos. El objetivo es localizar evidencias concluyentes que permitan resolver definitivamente la cuestión.
Por ahora, Tell Abu Saifi se perfila como uno de los puntos fundamentales para comprender el Camino de Horus. Bajo sus muros de adobe y sus piedras reutilizadas sobrevive la historia de una frontera que durante siglos fue escenario de movimientos militares, culto religioso y actividad económica. Y quizá también, si las próximas campañas lo confirman, la ciudad de Mesn, que durante tanto tiempo permaneció perdida.
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