* Las lentillas convierten la radiación infrarroja en colores visibles por el ojo humano sin necesidad de energía eléctrica ni cirugía invasiva
PEKÍN, 25 de septiembre de 2026.- Un grupo internacional de investigadores liderado por científicos chinos ha desarrollado unas lentes de contacto capaces de dotar a los humanos de visión en el espectro infrarrojo. Estos dispositivos transforman la luz infrarroja – invisible para el ojo humano – en colores perceptibles, sin necesidad de alimentación eléctrica ni equipos externos. A diferencia de las gafas de visión nocturna, estas lentes son transparentes y permiten ver simultáneamente en el espectro visible y en el infrarrojo.
«Hay muchas aplicaciones posibles de este material desde ya. Por ejemplo, la luz infrarroja intermitente podría utilizarse para transmitir información en contextos de seguridad, rescate, cifrado o antifalsificación», afirma Tian Xue, neurocientífico de la Universidad de Ciencia y Tecnología de China y autor principal del proyecto.
El estudio, publicado en la revista Cell, describe la creación de unas lentes especiales – fabricadas con nanopartículas de conversión ascendente – que captan la luz infrarroja y la transforman en los tres colores primarios visibles por el ojo humano: rojo, verde y azul. Estas nanopartículas se integran en un polímero transparente, flexible y no tóxico, lo que permite fabricar lentes de contacto seguras y cómodas similares a las convencionales.
«Lo extraordinario de esta tecnología es que proporciona visión en el infrarrojo cercano sin necesidad de dispositivos externos ni cámaras», explica Gang Han, investigador de la Universidad de Massachusetts (Estados Unidos) y coautor del estudio. Hasta ahora, captar esta parte del espectro electromagnético requería equipos voluminosos y, en muchos casos, refrigeración activa. Las nuevas lentes, en cambio, funcionan con la luz ambiental y no requieren alimentación eléctrica.
El equipo, formado por investigadores de China y Estados Unidos, ha experimentado con éxito tanto con ratones como con humanos. En el caso de los roedores, los que llevaban las lentes preferían una caja oscura frente a otra iluminada con luz infrarroja, lo que sugiere que podían detectar esta luz. Además, mostraron respuestas fisiológicas: la pupila se contraía al recibir radiación infrarroja, y las imágenes de su corteza visual indicaban una activación similar a la que provoca la luz visible.
En los ensayos con humanos, los participantes lograron detectar señales infrarrojas parpadeantes, similares al código Morse, y distinguir la dirección de su procedencia. «Está completamente claro: sin las lentes de contacto, el sujeto no puede ver nada, pero cuando se las pone, puede ver claramente el parpadeo de la luz infrarroja», explica Xue. «También descubrimos que cuando el sujeto cierra los ojos, es incluso mejor para recibir esta información intermitente, porque la luz infrarroja cercana penetra el párpado más eficazmente que la luz visible, por lo que hay menos interferencia».
Además de captar el infrarrojo, las lentes permiten diferenciar entre longitudes de onda específicas mediante codificación por colores. Así, la radiación de 980 nanómetros se convierte en luz azul, la de 808 en verde, y la de 1.532 en rojo. Esta funcionalidad podría tener aplicaciones en el tratamiento del daltonismo: «Al convertir la luz visible roja en algo como luz verde, esta tecnología podría hacer visible lo invisible para personas con daltonismo», apunta Xue.
Una limitación del diseño actual es la resolución. Dado que la lente está muy cerca de la retina, la luz convertida se dispersa antes de que el ojo pueda enfocar bien la imagen. Para superar este problema, el equipo ha desarrollado unas gafas complementarias basadas en el mismo principio, que, al situarse más alejadas del ojo, permiten una imagen más enfocada y con mayor nivel de detalle.
Actualmente, las lentes solo detectan luz infrarroja proyectada desde una fuente LED, así que los investigadores trabajan para aumentar la sensibilidad del sistema y captar señales más débiles. «En el futuro, colaborando con expertos en óptica y ciencia de materiales, esperamos crear una lente de contacto con mayor resolución espacial y sensibilidad», concluye Xue.
El avance, financiado por diversos programas de investigación en China y fundaciones internacionales, abre la puerta a aplicaciones cínicas y de seguridad. Podría emplearse, como propone el proyecto, para mejorar la percepción nocturna en pacientes con baja visión o en profesionales que trabajan en condiciones de oscuridad, como bomberos o militares. También se plantea su utilidad en cirugía ocular para visualizar tejidos o estructuras no accesibles mediante luz visible. Aún lejos de un uso cotidiano, representa un paso significativo hacia tecnologías que expanden los límites de la percepción humana.
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