Las debilidades de Felipe Calderón

138

Dicen los que saben que la venganza es un plato que se come frío, también que se escribe con V de vendetta. Viene al caso porque a través de las palabras y las historias que traen consigo todavía es posible tratar de ajustarles cuentas a personas poderosas, y es lo que hace la periodista Olga Wornat que fue perseguida durante el sexenio de Calderón al punto de salir del país y no poder publicar este libro que recién aparece.

Margarita Zavala y Felipe Calderón celebran 25 años de casados | Revista Caras

Organizado en nueve capítulos y aunque sus detractores puedan considerarlo compendio de chismes y rumores, en la obra se desarrolla un perfil biográfico que a través de entrevistas con familiares y amigos hace énfasis en la niñez y jumentud de quien llegaría a la presidencia de México haiga sido como haiga sido. Dado que infancia es destino, aparece la mala relación con su padre, las burlas mezcladas con cierto rechazo escolar, una novia que lo cambia por otro, las dificultades para ser aceptado en la familia de su futura esposa a la que en privado llama Márgara, parrandas con colegas de copas como el ya olvidado diputable Pancho Cachondo, y hasta silla marcada con su nombre en el bar La barraca urraca.

https://i1.wp.com/static2planetadelibroscom.cdnstatics.com/usuaris/libros/fotos/322/original/321437_portada_felipe-el-oscuro_olga-wornat_202008072103.jpg?resize=512%2C786&ssl=1

 

 

El perfil periodístico-biográfico de Wornat describe a un Felipe explosivo, con colaboradores temerosos de sus arranques, pero al mismo tiempo ingenuo, que tiende a la depresión, codependencia emocional y abusa del alcohol. Lo que no solo se ha vuelto tema público motivo de escarnio y pleito entre chimpanchairos de izquierda y derecha, sino problema de pareja que aprovecharon algunos vivales para con el pretexto de leer la Biblia y compararlo con el rey David enfrentándose a Goliat, hacerse de todo tipo de recursos a costa del erario. En este sentido son contundentes y muy reveladoras las entrevistas con Rosi Orozco, su esposo, así como las descripciones sobre los modos de actuar de esa suerte de secta-asociación civil que enarbola una falsa bandera contra la trata de personas que debería ser investigada por las autoridades.

Margarita Zavala, cerca de renunciar al PAN... Se va de “independiente”

En este perfil tampoco escapa la consorte Margarita, que sale bastante mal librada pues según lo documentado está muy lejos de esa imagen pública que ha costado algunos millones. Así que además de conocer bien las debilidades de su esposo y explotarlas, puede ser fría, pragmática, calculadora, tiene fama de rencorosa y no puede ocultar el gesto hosco y áspero cuando las cosas no son como quiere. Casi encarnación de lady MacBeath, y con familiares ambiciosos como su hermano Hildebrando. Por eso llama la atención su comparación con los Fox-Sahagún, otra pareja presidencial estudiada por la autora, ya que en los Calderón-Zavala destaca una hipocresía y doble moral que parece inherente a esas personas conocidas popularmente como “mochos”, la cual queda bien reflejada en la forma de gobernar durante su sexenio tal como se describe en diversos capítulos que incluyen el empoderamiento –no exento de misoginia- de supuestas amantes, además de un bar en el sótano de la residencia Miguel Alemán en Los Pinos donde su protegido Juan Camilo Mouriño organizaba constantes festejos.

García Luna se escapó de morir, El Siglo de Torreón

 

Wornat sigue también la pista de Mouriño y sus relaciones con el general Mario Arturo Acosta Chaparro, y con Genaro García Luna el Tarta, como le dicen sus malquerientes. El primero enviado como emisario con los señores de la droga, y el otro poderoso secretario de seguridad al parecer coludido con narcotraficantes, cuyo primer círculo también lo estaba con secuestradores, que ahora espera juicio en Nueva York. Y aunque la persona bien informada conectará estos hechos con investigaciones como las de la periodista Anabel Hernández, en este libro hay algunas otras pistas e indicios que apuntan a que en caso de que García Luna vaya a juicio las preocupaciones de Felipe irán en aumento y, como nunca antes, echará de menos el poder perdido.