Poncho de Nigris le enseña a su hijo de cuatro años a disparar un arma de fuego

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El vídeo fue publicado en sus redes e inauguró un debate sobre la violencia en México

Poncho de Nigris publicó en su cuenta oficial de Instagram un vídeo en el cual se puede observar cómo le enseña a su hijo, Ponchito, a disparar un arma de fuego. 

Inmediatamente surgieron comentarios de sus seguidores, sorpresivamente, una parte de ellos celebraron lo que vieron, mientras que otras personas calificaron de insensato lo que este sujeto hizo. Un debate acerca de la violencia en México surgió, así como una crítica a la ética en las tradiciones que quiere transmitir a su hijo Ponchito.

En la publicación referida anteriormente, Poncho de Nigris escribió un mensaje en el cual asegura que su intención es transmitir a su hijo un aprendizaje que él obtuvo de su padre, cosa que algunos de sus seguidores justificaron diciendo que “son cosas del norte”, por lo que criticaron fuertemente la normalización del uso de armas de fuego en la cultura de algunos estados del norte. Esto es lo que escribió junto al vídeo Poncho…

“Así como mi papá nos enseñó desde niños a tirar así enseñamos a nuestros hijos. Muchos van a hablar y decir que corte cartucho y que todo estuvo mal. Les mando muchas bendiciones.Entraría en polémica, pero lo único que le estoy mostrando y enseñando son las tradiciones del monte y del rancho. Los leo y aprendo de todos, los que saben de esto entenderán y los que no van a tirar. Amor y paz los voy a leer todos los comentarios” (sic.)

La cultura mexicana es considerada de las más machistas en el mundo, y las armas de fuego tienen que ver, porque el uso de armas es parte de la indumentaria propia del estereotipo de “macho”, a quien no le debe faltar su “escuadra”, y es que al parecer, en el imaginario colectivo del mexicano, un hombre dominante e intimidante debe tener un arma para hacerse respetar; la apología que hace de la violencia con el pretexto de conservar tradiciones “del monte y del rancho”, es un brazo más del patriarcado, porque los valores y costumbres que le enseña a su hijo son profundamente contrarios a los que busca en este momento nuestra sociedad carente de empatía y aficionada a la violencia. Una sociedad equitativa y pluricultural no tiene espacio para la normalización de la violencia en ninguna de sus manifestaciones.

Por Jorge Augusto Peña