Cuando tratamos de definir algo tan complejo como el “amor” nos resulta una tarea confusa, resulta más difícil aun cuando hablamos del amor en pareja, sí, ese que se crea, se construye y se cuida entre dos. Amar al otro resulta ser un acto de fe. Tendremos que creer en su palabra, en sus acciones, también en sus caricias y es que nada podrá garantizarnos que el otro nos ama, confiar será entonces lo único que nos sostenga.

Si la confianza está rota nos tocará trabajar entre los dos para tratar de recuperarla, antes debemos preguntarnos, siendo honestos con las personas más importantes, nosotros mismos,  si deseamos continuar compartiendo el viaje.

Aquel que cometió la falta deberá en primer lugar evitar minimizar sus acciones (solo fue un beso, ella me buscó, no fue nada, etc.) después cuestionarse que lo orilló a hacerlo, si ¿volverá a suceder? y ¿qué es lo que esta dispuesto a hacer para continuar en la relación? (anexe aquí todo lo que se le ocurra).

Para quien resultó ser el ofendido, los cuestionamientos deberán ir encaminados a preguntarse si ¿desea continuar con alguien que la lastimó?, ¿Qué acciones hará para superar la falta de su pareja? (no se hace sólo, debemos trabajarlo en pareja), ¿está dispuesta a perdonar y recordar sin dolor? si la respuesta es sí, entonces debe ser un sí genuino, no se vale reprochar el pasado del otro, no se vale traer conflictos de ayer al presente, no es sano atorarnos en las faltas del otro, entendamos que pasamos de ser las “victimas” (cuestionable este rol) a ser los victimarios, no podemos juzgar sin conocer las razones.

Cuando el conflicto es superado, pensar y querer que todo vuelva a ser igual puede provocarnos decepciones, malos entendidos y conflictos nuevos, entendamos que después de hacer algo que lastime a nuestra pareja las cosas ya no serán las mismas, pero calma, tampoco tienen por que serlas, tocará evolucionar la relación, si es deseo de ambos tendrán que madurar su convivencia, no podemos olvidar que viviendo en pareja las decisiones deben ser de dos, siempre consensadas, discutidas y llevadas a acuerdos que a ambos convengan, es cierto que  después de momentos difíciles, siempre llega la calma.

La pregunta es ¿qué tipo de calma necesitamos para subsanar la relación? Una “calma” aparente, esa que se hace presente cuando ninguno de los dos se habla, ni se pregunta, ni se escucha, ni se mira, mucho menos se acarician ni se sonríen, eso no es calma, se llama indiferencia, algunos somos expertos en ser indiferentes, se nos olvida que la indiferencia va matando lo construido en la pareja, lo va secando y lo deja muerto.

Otra calma, la real, es la que nos permitirá hablar, señores,  hablen, no deduzcan (recuerden el texto anterior), pregunten, no se respondan ustedes mismos, creen y confíen en sus parejas, buscar la calma implica permitir al otro que exprese sus emociones sin que yo las cuestione o minimice, sin interrupciones y malas caras, tomar la palabra y respetar los tiempos de cada uno, busquemos la calma verdadera, esa que permita que yo también saque todo eso que me lastima con la seguridad de que seré bien recibido por mi pareja.

En la vida nos enseñan a buscar pareja, nos hicieron creer que la vida tiene sentido viviendo acompañado, (nada mas alejado de la realidad), aquel o aquella que decida vivir en solitario siempre será cuestionad@, como sociedad y desde nuestra cultura la vida en pareja es uno de los fines que se tienen en la vida, lo que no nos enseñan, lo que no aprendemos es a ser parejos en la pareja, si lectores y lectoras, si su deseo es vivir acompañado trabaje para que en su pareja ambos sean parejos en responsabilidades pero también en oportunidades, la pareja tendría que ser ese que nos admira, que nos ama, que nos cuida pero también la pareja tendría que ser ese a quien admirar, a quien amar y a quien cuidar (o mejor dicho acompañar).

 

Usted tiene una sola vida, pregúntese con quien, pero sobre todo como desea vivirla.

Dejamos acá algunos de los mitos (gracias a quienes participaron) que nos llegaron la semana pasada:

Las parejas de adultos mayores ya no tienen vida sexual

Falso. Las parejas constituidas por personas de más de sesenta años, buscan mostrarse su cariño en lo privado, nosotros los hemos obligado a esconderse, nosotros les hemos hecho creer que eso en ellos esta mal visto. El disfrute sexual lo tenemos tan genitalizado que se nos olvida que un abrazo, una caricia, una mirada al alma también es erotizante.

Las parejas que se aman no necesitan fantasías eróticas para tener satisfacción

Falso. Las parejas que se aman, buscan experimentar cosas nuevas, cosas que rompan la rutina y que den vida a la relación, el mete y saca ya es del siglo pasado.

Si tu pareja te ama sabrá exactamente lo que te gusta a nivel erótico.

Falso. A menos que tu pareja sea adivin@, los gustos y placeres de las personas son diversos, pensar que sólo aquel que me ame de verdad sabrá lo que me gusta es querer obligarlo a que este en todo momento pendiente de mí, eso se llama control.

Los hombres sólo piensan en tener relaciones sexuales

Falso. Hombres y mujeres tienen pensamientos eróticos, sin embargo, culturalmente a las mujeres se les reprime, recrimina y obliga a inhibir su deseo sexual, una mujer que decide ejercer su sexualidad de manera libre siempre será tachada de… ustedes ya saben.

Les agradezco a quienes me escriben, gracias a quienes me leen, gracias más a quienes corrigen y cuestionan lo que escribo en esta sección, vamos aprendiendo y en el camino andamos.

A partir de la siguiente semana estrenaremos sección, les pido a quienes estén interesados en contarnos sus historias de celos y hasta donde los han orillado, nos las manden a: pedagogiaysexualidadrb@gmail.com o Instagram: @raulbruno05 o Twitter: @raulbruno05 o Facebook: Raúl Brunó. Vamos a escoger una historia (protegiendo siempre sus datos) y trataremos de ayudar a encontrar soluciones que nos hagan la vida menos gris.

No se pierdan otra sección de #Sexualízate