¿Qué opinas de usar la puerta trasera? SEXO ANAL PARA PRINCIPIANTES | Tatiana Yedid Lastra

13
Foto: Petites Luxures.

Por Tatiana Yedid Lastra. Psicoterapeuta y sexóloga

El sexo anal está plagado de mitos, miedos y prejuicios. Sin duda, es una de las prácticas más estigmatizadas, pero también una de las más recurrentes en la pornografía. ¿No te parece contradictorio? ¿Crees que se trate una moda? ¿Con qué asocias tú esta práctica? No te sorprenderá saber que las palabras que frecuentemente se relacionan con el sexo anal son dolor, suciedad y hombres gay.

Empecemos por desmitificar

El sexo anal no es doloroso. Claro, como cualquier práctica sexual, si no sabes hacerlo, no te informas y no tienes cuidado, te vas a llevar una sorpresa bastante desagradable. Si por el contrario, aprendes y te deshaces de la desinformación, descubrirás que cargas con una feria en el patio trasero.

El sexo anal no siempre es sucio. Existen medidas de higiene íntima que puedes tomar de manera anticipada que ayudan a que esa zona esté lista para la acción. Por supuesto, pueden haber accidentes, pero con la limpieza los puedes minimizar. El sexo en general no es aséptico, los cuerpos y sus fluidos corporales siempre están en juego.

No es una práctica exclusiva de la comunidad gay. Para disfrutar la estimulación anal lo único que necesitas tener es ano y, hasta donde yo me quedé, todas las personas, sin importar su orientación sexual o su identidad de género tenemos con uno (yeiiii).

El sexo anal sólo es placentero si tienes próstata. Tengas o no tengas próstata, el ano es una zona con muchas terminales nerviosas. ¿Has sentido dolor cuando por estreñimiento? ¿Has experimentado ardor? ¿Has sentido alivio al defecar? Si tu respuesta a alguna de estas preguntas es sí. Entonces, sabes que es una zona sensible y quizá te valga la pena sacarle provecho.

Cosa de hombres Y MUJERES

Si cuando naciste el doctor anunció que eras un lindo varoncito, te tengo buenas noticias: tienes doble oportunidad de disfrutar del sexo anal. Puedes experimentar placer al erotizar la zona del ano y también al estimular directamente la próstata o punto P.
Si tienes vulva, los juegos anales pueden ser placenteros, ya que estarás recibiendo placer a través de las terminaciones nerviosas en torno al ano y también a través de las terminaciones vaginales y del piso pélvico que están muy cerca.

Primero lo primero: Higiene

Para asear la zona externa del ano, basta usar agua tibia y jabón para zona íntima. Si quieres limpiar los primeros centímetros del recto, introduce con suavidad uno de tus dedos con un poco de jabón (y al mismo tiempo te estarás familiarizando con la sensación). Sin embargo, si buscas una limpieza más profunda, necesitarás hacerte un enema.
Lo primero es ir al baño y que te esfuerces en expulsar todo el contenido que puedas del intestino. Después, lava con agua y jabón la zona externa del ano. Ten a la mano un enema en forma de bulbo y llénalo de agua a temperatura ambiente o tibia. Cuando esté lleno, coloca la punta del enema, lubrícala, siéntate en el inodoro e introdúcela en el recto (aproximadamente 3 centímetros). Comprime el bulbo lentamente para que el agua fluya hacia adentro. Sin soltar el bulbo (para evitar que el agua se regrese), retírala lentamente. Deja que el agua repose en tu interior de 1 a 3 minutos. Después, siéntate en el inodoro y expulsa toda el agua como cuando vas al baño. Puedes repetir la lavativa de 1 a 3 veces. Es conveniente esperar de 30 minutos a una hora antes de tener contacto sexual para que tu cuerpo se regule.
¡Estás listx para explorar la zona!

Vamos con la técnica

1. Estimulación manual

Lo primero en lo que hay que invertir es en bastante LUBRICANTE. La zona anal no tiene lubricación propia, así que es muy importante que uses una buena, muy buena, parte de la botellita.
Puedes empezar acariciando el ano de manera superficial y delicada con la mano y alguno de tus dedos. Intenta diferentes movimientos: haz círculos, prueba con caricias largas de arriba a abajo. Puedes hacer esto contigo mismx o con tu pareja (siempre que haya consenso). Si la actividad la llevas a cabo con alguien más, observa sus reacciones, pregunta cómo se siente y avanza de a poco.
Intensifica la presión y poco a poco introduce la punta de uno de tus dedos. Sigue acariciando para empezar a provocar la dilatación anal. Revisa que la cantidad de lubricante que tengas sea la adecuada. Es importante usar protección (condón, dedal o guantes) y un lubricante que no dañe el látex (échale un ojo a mi artículo acerca de los tipos de lubricantes). Recuerda que en simultáneo pueden aparecer caricias y besos en otras partes, no te olvides del resto del cuerpo.
Introduce uno de tus dedos hasta que sientes que consigues pasar los dos esfínteres del ano, continúa con el movimiento hasta que logres la dilatación para que entre y salga con mayor facilidad. Después puedes ir aumentando el número de dedos en el juego.

2. Estimulación oral

Una de las formas más placenteras de estimular el ano es con la boca y lengua. Esta práctica se conoce como beso negro o rimming. Revisa si todxs se sienten cómodxs con la práctica. Para que sea segura deberán utilizar una prensa dental o una lámina de látex como método de barrera.

3. Penetración

Si hay suficiente dilatación puedes intentar una penetración, ya sea con un pene, un dildo u otro juguete. Toma en cuenta que cualquier juguete que uses en la zona anal debe tener un tope, de otra forma la aventura puede terminar en la sala de emergencias del hospital.
Hay un par de trucos para facilitar la penetración. El primero de ellos es que pujes. De esta forma dilatarás más los esfínteres. Aquí es donde la limpieza previa toma más sentido, si la llevaste a cabo, podrás evitar que en la acción de pujar salgan contenidos intestinales o gases. El otro truco es respirar profundo y pausado para favorecer la relajación de los músculos del ano. Los nervios y el miedo tensan, así que asegúrate de estar lo más relajadx posible.
Ojo: si no tienes experiencia en el sexo anal, quizá tengas que familiarizarte con las sensaciones y dilatar en más de una sesión tu ano antes de lanzarte con todo. Te sugiero que las primeras veces tomes un rol más activo para decidir cómo, cuándo y hasta dónde quieres avanzar.

4. Estimulación prostática

La próstata es una glándula con forma de nuez que se encuentra en el interior de los cuerpos que fueron asignados como varones a la hora del nacimiento. Esta zona tiene muchas terminales nerviosas, de ahí que la zona sea conocida como punto-P. Si tú o tu pareja tienen próstata una vez que hayas introducido los dedos por el recto, presiona con las yemas en dirección al ombligo, encuentra una glándula redonda y empieza a experimentar con diferentes caricias. Como siempre, pregunta, observa y asegúrate de que sea cómodo. La estimulación prostática suele ser muy intensa. Déjate fluir.

Palabras finales

Si la estimulación o penetración anal no es suficiente para que tengas un orgasmo, incluye estimulación en el clítoris o en canal vaginal si tienes vulva o en testículos y pene. Te puedes tocar con la mano, usando la de tu pareja o con algún juguete sexual. Se trata de intensificar y expandir las sensaciones corporales, lejos de sólo concentrarnos en una zona en particular.
Encontrar la combinación perfecta lleva su tiempo, experimenta y diviértete mientras lo haces. Prueba diferentes posiciones y juguetes sexuales especiales para la zona anal (ya hablaré de ellos en otro artículo). Es normal de pronto sentir que necesitas defecar, familiarízate con la sensación.
Si nunca has explorado tu zona anal, espero que esta guía te ayude a deshacerte de algunos miedos y te haya dado alguna idea para empezar. Recuerda que el sexo tiene que ser seguro y placentero para todxs lxs involucradxs. Como todo lo nuevo, requiere de práctica. No te engolosines y avanza lento, conectando con lo que sientes. Escucha a tu cuerpo y habla con tu pareja.
Si tanta gente disfruta del sexo anal, ¿por qué no volverlo a pensar?

– Tatiana Yedid, Psicoterapeuta y Sexóloga
Agosto, 2020.