Entrevista realizada por Marqués Alexander a Mariana y Diego de Jardín de Adultos

El estilo de vida swinger
Diego V (jardindeadultos.net)

¿Qué es el estilo de vida swinger?

El swinging se refiere a las prácticas en las que una pareja afectivamente monógama, por ejemplo, un matrimonio, abre su sexualidad a otras personas sin comprometer la estabilidad de su vínculo amoroso. El sexo compartido se entiende, en estos casos, como un juego. Los swingers somos parejas, en general, bastante tradicionales y con una vida orientada a la  solidez de la pareja y de la familia. Sin embargo, hemos descubierto que la exclusividad sexual no es lo nuestro, así que compartimos momentos íntimos con otras parejas similares pero privilegiando siempre la complicidad con nuestro cónyuge.

Las prácticas swinger pueden variar mucho en su tipo y van desde ver y ser vistos teniendo relaciones hasta participar en  intercambios de parejas o en orgías. Los límites y nivel de involucramiento los decide cada pareja y el consenso es un ingrediente primordial. Existe una infraestructura enorme para proveer espacios y medios de contacto entre las parejas interesadas en el estilo de vida swinger: Páginas web especializadas, agencias de viajes, clubes y hoteles ofrecen una muy amplia gama de servicios a una comunidad que  crece cada vez más. En Jardín de Adultos, publicamos toda clase de información referente a este mundo liberal.

¿Cómo iniciarse en el swinging?

La mayor parte de las parejas empieza fantaseando. La curiosidad es un fuerte motor del erotismo y no son raras las personas que anhelan tener sexo con más de una persona a la vez. En algunos casos, la comunicación y la confianza entre la pareja son tan sólidas que es posible dar el salto para buscar convertir la fantasía en realidad.

Una vez llegados a este punto, recordemos que hay millones de personas que también desean experiencias similares, así que encontrar alguna no será difícil. Las opciones son variadas: visitar clubes, hacer citas por medio de páginas especializadas, asistir a alguna de las fiestas especiales que se organizan todo el año o pasar unas sensuales vacaciones en ambientes swinger.

Puesto que el objetivo principal es enriquecer la vida de pareja, es fundamental establecer acuerdos sobre lo que está permitido y lo que no. Hay que hablar sobre la naturaleza de las fantasías de cada uno y la manera en la que podemos hacerlas coincidir. Obviamente, también es indispensable honrar esos acuerdos. Swinguear es, antes que otra cosa, un acto de confianza y debe tratarse con ese respeto. Lo que está sobre la mesa, y no hay que olvidarlo, es nuestra relación de pareja.

Antes de ir a un sitio swinger, conviene ponerse en contacto con los anfitriones para enterarse si existe algún código de vestuario, protocolo o información adicional que deban saber. Después de eso, no hay más que dejarse ir y disfrutar. Pero manteniéndonos siempre pendientes de que nuestra pareja esté bien y sin incomodidades que luego puedan convertirse en enfados.

¿Es para todas las parejas?

No. Lamentablemente, no. Para adentrarse en el maravilloso mundo del sexo compartido cuando se tiene una pareja estable, es necesario haber cultivado una relación sólida y llena de confianza. Frecuentemente, en el medio se dice que el swinging funciona como una lente de aumento que magnifica todo lo que hay en nuestra vida marital. Si estamos mal o inseguros, probablemente entrar en este ambiente estimule nuestras inseguridades. Si nos sentimos sólidos y con un vínculo fuerte, éste se estrechará aún más y nos permitirá descubrir niveles de comunicación y confianza que antes no habíamos imaginado.

Por lo tanto, el ambiente swinger no es recomendable para parejas que no se encuentren en un momento óptimo de su relación. Si eres de las personas que no pueden decirle con quién cenaste  a la persona con la que duermes, posiblemente el lifestyle no sea para ustedes.

¿Qué pueden esperar?

Los espacios swinger son, en general, lugares muy seguros y respetuosos. La comunidad se caracteriza por cuidarse entre sí bajo la premisa de que todos buscamos es divertirnos sin exponernos. Podemos asegurar que la mayor parte de las parejas del ambiente son personas generosas y dispuestas a platicar sobre las inquietudes de los novatos. Después de todo, todos pasamos por ahí y sabemos la importancia de una guía desinteresada.

También pueden esperar algunas emociones encontradas. Es posible, por ejemplo que los celos o la envidia se presenten en algún momento y por eso vale la pena estar pendiente de lo que sentimos y confirmar con nuestra pareja si es seguro proceder. Nuestra norma es avanzar siempre a la velocidad del que va más lento. No existe una meta a la que llegar ni un objetivo por cumplir. Lo más importante es mantener los canales de comunicación abiertos para evitar malos entendidos.

¿De qué forma mejora la relación?

Cuando una pareja se quiere, se tiene confianza y se comunica de manera abierta, el swinging abre posibilidades insospechadas. En la medida en la que nuestra pareja se convierte en cómplice y protagonista de nuestras fantasías la comunicación se estrecha mucho más. Asuntos que antes podían generar conflicto desaparecen para dar pie a nuevos puntos de encuentro. ¿Han notado cómo los señores se esfuerzan para ver mujeres en la calle sin que su mujer lo note? Los swingers podemos presumir de que son, precisamente, nuestras esposas las que nos muestran a las chicas guapas que se acercan.

Lo anterior es sólo un ejemplo superficial, evidentemente. Pero muestra bien el punto. Las parejas swinger tienen claro que cada uno de ellos es lo más importante para su compañero de vida. Lo saben, no sólo porque lo intuyan, sino porque lo comprueban todo el tiempo. Podemos tener sexo un millón de veces con un millón de personas distintas, pero siempre estamos cerca de la persona con la que decidimos compartir la vida.

En este sentido, swinguear también nos hace sentir más seguros de nosotros mismos porque nos recuerda lo deseables que somos tanto para otros como para nuestra pareja. Así que también nos da una buena motivación para cuidarnos y mantenernos atractivos. No digo que los swingers seamos modelos de revista, nada más alejado de la realidad; simplemente que tenemos razones para no dejarnos perder en la comodidad de la monogamia doméstica. Como siempre estamos en modo “ligue”, nuestra pareja nos percibe siempre de mejor manera.

¿Qué pasa con los celos?

La sociedad está muy condicionada a decir que el sexo y el amor están vinculados. El concepto se repite tantas veces que es común que la gente diga que lo cree. En la realidad, tampoco lo cree tanto, muchas personas tienen sexo casual sin reparar en la falta de emociones. Sin embargo, cuando hablamos de matrimonios, el peso de la cultura es muy poderoso.  Los swingers no somos ajenos a los celos, pero el estilo de vida nos ha dado la oportunidad de enfrentarlos con mucha mayor franqueza, y por lo tanto, de entenderlos de mejor manera.

El celoso no sufre por lo que ocurre sino por aquello que se imagina. Es muy difícil pensar en un escenario en el que los swingers podamos dar entrada a esa malsana imaginación porque siempre estamos ahí para constatar, desde la primera fila, lo que le ocurre a nuestra pareja y sabemos, además, que tenemos el control. ¿Es posible que alguien pueda hacerla sentir cosas que yo no puedo? Claro, pero aquí tenemos la oportunidad de compartir juntos ese placer y, como bono adicional, de aprender cómo generarlo.

Es común que confundamos los celos con la envidia. Ésta es también una emoción negativa a la que podemos enfrentarnos. La envidia no tiene, como los celos, su origen en el miedo a perder lo que es mío, sino en que yo no estoy disfrutando de algo que alguien más tiene. Puede ocurrir cuando una persona no la está pasando bién y su pareja, por el contrario, está volando sobre  fuegos artificiales. En esos casos hay que aprender a disfrutar del gozo de las persona a la que amamos. Si quien es más importante para mí en la vida es feliz, ¿qué más se puede pedir? Los poliamorososo lo llaman compersión.

¿Y las personas sin pareja?

¿Pueden las personas sin pareja ser swingers? No, no pueden. Pueden, sin embargo, disfrutar de las mieles del ambiente sw.  Muchas parejas del medio fantasean con terceros en su cama y hay variedad de clubes que ofrecen opciones para ellos. Sin embargo, el swinging es, una forma de relación de pareja, un acuerdo entre dos personas que quieren expandir su sexualidad más allá de los límites de su cama matrimonial. Ese compromiso entre dos es esencial y constituye, además un punto nodal en los esquemas de seguridad y comunicación dentro de  la comunidad.

Los swingers nos regimos bajo el estricto principio de no hacer nada que no quisiéramos que le hicieran a nuestra pareja. La armonía que sostiene este convenio tácito es relevante porque cuando se involucran en la fórmula personas que no mantienen un vínculo afectivo equivalente es más difícil mantener tal equilibrio. Las parejas sw necesitan crear una serie de acuerdos y compromisos que garanticen su seguridad y bienestar en varios niveles. Un soltero, por otro lado, es completamente dueño de sus acciones y de las consecuencias de éstas por lo que no pone en juego lo mismo.

¿Qué próximos eventos hay?

El sábado 29 de junio habrá una fiesta swinger al más puro estilo 50 sombras organizado por gente que conoce ambos mundos, pueden apartar su lugar y encontrar más información en:

satirosw.boletopolis.com

Diego y Mariana son la pareja swinger que desde hace más de doce años escribe Jardín de Adultos y publica la serie de videos Mariana no da consejos con la finalidad de informar sobre el mundo sw. Han participado con conferencias y charlas en diversos espacios dedicados a la difusión de la sexualidad como Exposexo y Passion Fest y son anfitriones en la Ciudad de México de la página SDC. Su libro, Breve manual para swingers está disponible en versión electrónica por medio de Amazón. Se les encuentra fácilmente a través de sus redes sociales:

Twitter: @DiegoconMariana y @jardindeadultos
FB: jardindeadultos