#Sexualízate: Discapacitando Prejuicios

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Hablar de temas que involucran apersonas con alguna discapacidad o como diría Javier Cambrón en el Libro “Las alas del placer” personas con limitaciones observables, es hablar de un tema que nos compete a todos, aunque parece que la discapacidad sólo involucra a quienes viven con ella y a su familia, la realidad es que todo el tiempo estamos interactuando con ellos.

Mantenemos la idea de que las Personas con Discapacidad (PcD) se encuentran alejados de la sociedad, se encuentran en rincones oscuros, se encuentran viviendo historias tristes, historias grises, historias que no vale la pena contar. Entristezcámonos mas, esa idea en muchas ocasiones es correcta.

Hablar de discapacidad en una sociedad como la nuestra es hablar de los olvidados, de aquellos que sufren la indiferencia y tratos desiguales, de aquellos a los que brindamos limosna, por los que sentimos compasión, aquellos que minimizamos y que arrebatamos toda posibilidad de autoridad, de autonomía, de crecimiento, aquellos a los que tratamos como criaturas indefensas, como animales salvajes, aquellos a los que tratamos como todo menos como personas.

Y hablando justo del tema de la caridad dice André Comte – Sponville que la caridad se pareciera más bien una sonrisa, pero cuando no es así, se parece más a unas ganas de llorar y estas ganas de llorar aparecen cuando creemos que la caridad es brindar lo que nos sobra, es brindar lástima aquellos que creemos inferiores a nosotros generalmente las PcD viven con la lástima de los otros, de nosotros.

Las PcD están, existen, que no las queremos ver es distinto. El país en el que vivimos, un país altamente religioso, que fomenta una educación fragmentada, que divide, que categoriza, una educación que nos enseña a menospreciar cualidades, a ensalzar defectos. México sigue perteneciéndoles a los normales, a las minorías más grandes, a los que tienen el poder de su lado.

En México se discrimina por la manera en la que hablamos, por nuestra orientación sexual, se discrimina por ser mujer, por ser indígenas o por no serlo, discriminamos a las personas que viven con VIH/SIDA, discriminamos por no tener dinero, discriminamos por la forma en la que vestimos, discriminamos por el color de la piel y por supuesto discriminamos también aquellos que son diferentes a nosotros, aquellos que presentan discapacidad, pero no cualquiera, pues sucede que todas y todos vivimos con limitaciones, por ejemplo las visuales que con anteojos se aminoran, en otras palabras discriminamos  cuando la discapacidad es visible.

El día de ayer como recordarán se llevó a cabo la 8va. Feria de sexualidad, en la Preparatoria Oficial No. 25 perteneciente al primer estado a nivel nacional en embarazo adolescente, el Estado de México. Uno de los estudiantes que participo en uno de los estands es ciego, entre los estudiantes participantes y los asistentes no hubo distinción para con este alumno, se nos olvida que con la discriminación IN-visibilizamos a las PcD, pero perdemos todos.

Dice Cecilia Rosales Vega en su libro ¿Qué Hago con un Niño con Discapacidad? Que la discapacidad está entre nosotros, muy cercana, que a veces no nos damos cuenta de ello y que con frecuencia creemos que las personas que viven con discapacidad no tienen la posibilidad de llevar una vida cotidiana normal, yo diría común. El problema no es de en las personas que viven con discapacidad, sino de todos esos prejuicios que nosotros, a manera de muros, creamos alrededor de ellos y que esos muros nos limitan a nosotros. Qué decir del ¿Cómo viven su sexualidad?, eso en otro viernes de #Sexualízate.

No sean gachos y mándenos sus preguntas, recuerden, escribimos por y para ustedes.