Mujeres en Lucha | por el sexólogo Raúl Brunó

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El lunes pasado se conmemoró el día internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (25 de noviembre). Ese día mataron a Abril.

Hay quienes piensan que ser violento es parte de la naturaleza del ser, les invito a detenerse y diferenciar agresión de violencia, según el portal MundoPsicologos, la agresión es innata a los animales (recuerde que usted que lee y yo que escribo también somos animales), la agresión forma parte de los mecanismos de defensa, nos permite estar alertas y sobrevivir en el mundo, es instintiva y se regula por reacciones neuroquímicas. La agresión se modula (o debiera) por la cultura.

La violencia es exclusiva de los humanos, como producto sociocultural, derivado de roles sociales, creencias, poder, supremacía. El león mata a la gacela de manera inmediata, ataca el cuello de su presa para que esta muera rápido, lo hace con un fin, alimentarse y alimentar a los suyos. La humanidad en cambio, tortura, humilla, mutila, sobaja, viola; después envía orejas y dedos y cabezas y videos a las familias de “sus presas” para causarles dolor, sufrimiento, para provocar horror, porque estúpidamente ser violentos nos hace creer que tenemos poder y que este puede usarse contra los otros. 

Cuando la violencia aparece en una relación (póngale el apellido que usted quiera) esta no se marcha fácilmente, es más, no se marcha nunca. Tendríamos que entender que todas las relaciones son destructivas, algunas menos que otras, algunas menos dolorosas que otras. Pero con todas se nos va parte de nosotros mismos, Kika Edgar en una canción (No más) nos dice: “parte de lo que fui se quedará prendida a ti, la perderé” y así nos vamos desmoronando un poco cada vez que decidimos aventarnos al mar… digo al amor.

Cuanto debe doler la violencia y la injusticia como para convocar a movimientos de lucha por la equidad, los grupos sociales de mujeres a favor de la equidad, la no violencia, el aborto, el matrimonio igualitario y tantos etcéteras más, están avanzando, necesitamos ser aliados, hombres y mujeres, necesitamos unirnos en una sola voz, ya lo dijo Marcela Lagarde, no hay batallas que se ganen en solitario.

Hace días me preguntaban ¿cómo contribuyen movimientos como los generados en Chile y que se replicó en nuestro país donde centenares de mexicanas gritaban el himno “Un violador en tu camino”, a evitar el problema de violencia? 

Sinceramente creo que debemos remover conciencias, acciones transgresoras cómo estás fortalecen la visibilidad de la violencia hacia las mujeres, a los de siempre les incomoda escuchar “y la culpa no era mía, ni donde estaba, ni como vestía…. El violador eres tú”  se aterran de los cristales rotos cuando a ellas les hemos roto la vida, reprueban las pintas en paredes y monumentos, cuando a ellas se les han pintado violaciones en sus cuerpos, las señalan de agresivas cuando sus agresores siguen libres, los de siempre enlistan los “terribles daños” que dejaron las mujeres organizadas mientras ellas enlistan los nombres de las desaparecidas.

Desde mi trinchera considero que estos movimientos no buscan sensibilizar a los agresores sino demostrarles que se están organizando, que se están haciendo más fuertes, es al pueblo, a la gente que no se inmuta con el dolor que estos movimientos les invitan a ser aliados, aquí tienen uno. 

Mataron a Abril y a 2832 mujeres más, no dejemos que se nos acabe la vida sentados frente al televisor, vayamos a luchar por las vidas de centenares, de miles de hermanas, hijas, madres que se han perdido.