Amor… Dolor… y lo que sobró

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¡Ya no hay tiempo! Se nos acabó. Como si estuviéramos en un videojuego donde si queremos continuar debemos depositar “otra moneda”. No nos queda ni para comenzar esos rituales (a veces ridículos), que surgen cuando dos miradas comienzan a juguetear.

Ya no hay tiempo, tampoco, para que nos rompan el corazón y pasemos semanas frente al televisor comiendo helado de vainilla y chocolate. (¿alguien lo hacía o solo era yo?) Hoy hay relaciones como “fast food” comida rápida, finje interés, agrégales un poquito de “nudes”, no olvides cambiar tu estado en Facebook “en una relación” y listo: tenemos una pareja a la que luego maltrataremos o viceversa, engañaremos o viceversa, humillaremos o viceversa y si menos mal nos va amaremos o nos amará.

Hoy las relaciones son alimentadas con “likes” en las fotos (donde por supuesto nos editamos). Hoy abrimos estas “Aplicaciones” para buscar al amor de nuestra vida, sin saber que el verdadero y único amor de tu vida tan está frente al espejo de tu recámara, si esa /ese que miras cuando te desmaquillas, que miras cuando acomodas tu corbata, ese a quien miras y ojala admires es el verdadero amor. Si el que da uno mismo para uno mismo.

El amor ya no es el de antes, ese que se escuchaba en letras de los cantantes melosos de pop. Ese amor de las “grandes telenovelas” nunca nos llegó (bueno, yo a mis treinta y pocos aun prendo mi velita a “San Antonio”). El amor ya no es como ese donde al final teníamos al príncipe millonario que nos enseña “buenos modales” y nos presenta ante la sociedad. El amor quizá nunca ha sido así, quizá sólo se trata de una invención como resuena en una de las canciones de un grupo español: “El amor es una construcción burguesa, una invención medieval, un cuento de hadas desquiciado. Nunca más, nunca más, nunca más volveré a creer en una fantasía tan delirante.”

Las relaciones de pareja que surgen hoy en día generalmente son distintas a los amores pasados, a los juramentos perenes de “una vida juntos”, a las promesas perpetuas de ese “amor eterno” se les llegó su fecha de caducidad y no se cumplieron. Y que bueno, porque nada nos dice que lo de antes funcionó.

Pero entonces: ¿todo está perdido? La respuesta, la siguiente semana.

Antes de despedirme quiero agradecerles a los que nos leen, gracias por sus preguntas, aprendemos mucho de ellas y justo para finalizar acá dejamos algunas (las demás tendrán que esperar la siguiente semana):

De parte del primo de un amigo… Al primo casi no le interesa el sexo, puede pasar hasta un mes y nada de nada aun siendo casado y teniendo una hermosa mujer al lado. ¿Qué le pasa a mi primo?

Invitamos al primo a que acuda a terapia sexual, primero para que sepa que tener una hermosa mujer no significa que debemos de coger diario con ella, podemos hacerlo sea bella o no, (la belleza es subjetiva) el asistir a terapia puede ayudarle a identificar qué es lo que le inhibe el deseo de compartir momentos con su pareja, ahora debemos reconocer de una de las principales necesidades de las personas es el contacto sexual. Negarnos a ello es negarnos a experimentar placer y erotismo.

Quiero juntar tres preguntas en una misma respuesta:

Me da mucha hueva coger con mi esposo y no es falta de amor. ¿Me hará falta que?

Yo quiero saber cómo poder reavivar el deseo sexual por mi esposo no me inspira ya nada no sé si sea hormonal de mi parte.

Mi marido ya no es el mismo sospechó que tiene alguien más He querido hablarlo, pero no lo acepta No quiero hacer las cosas mal

Existe una amenaza cuando decidimos vivir en pareja, esta es la costumbre. Por costumbre podemos entender todo aquello que hacemos de manera frecuente, rutinaria, sin que esto necesariamente nos de placer. Puede darnos “hueva” estar con la misma pareja porque ya sabemos lo que sigue, porque no ponemos a volar la imaginación, por ejemplo: con aquel comienzo con los besos, las caricias pero inmediatamente cogemos, con aquel otro primero nos tocamos, nos besamos y sé que después va a quedarse dormido (y ronca horrible).

Para poder combatirla es fundamental la COMUNICACIÓN, que no es gritar cuando peleamos, que no es reclamar todo lo que el otro hace mal, la comunicación consiste en escuchar NO para responder, escuchar para comprender al otro, esta debe de estar de ida y de vuelta, el otro también debe escucharnos para comprendernos.

Comuniquemos aquello que nos causa duda, aquello que creemos ya se apagó, quizá a nuestra pareja le pasa lo mismo y no sabe cómo decirnos que ya no lo excitamos, invito acá a buscar ayuda en Terapia de Pareja, esto sin duda servirá para reavivar el deseo por nuestra pareja, yo les invito a fomentar puentes de comunicación con sus parejas, hablen de frente, exprésenle sus dudas, propónganse variar sus encuentros sexuales, no sólo en la cama se puede “coger”, en la sala, en las escaleras, en el auto, quizá le ponemos algunas fresas, esencias relajantes, luz tenue, es que debemos entender que cuando hablamos de “hacer el amor” este debe de convertirse en un ritual, donde yo y el otro nos convirtamos en cómplices de nuestro placer y nuestro erotismo.

Y si no sabemos cómo comenzar a comunicarnos, en terapia nos pueden dar herramientas para eso.

Hola soy MariAna y tengo 40 años, ¿es normal que a mi edad se me acerquen muchachos jóvenes?

Hola MariAna, qué envidia (de la mala y de la buena), sentirnos mirados, deseados, sin duda alimenta la autoestima, no existen cosas normales, sí cosas comunes, si el que se te acerquen a ti no te causa conflicto, yo te invito a que lo disfrutes.

Gracias a quienes nos mandan sus preguntas, a quienes no, les invitamos a mandar las suyas.