Amar la vulva: Favor de tocar | Sexólogo Raúl Brunó

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Cuando hablamos de salud sexual, hablamos también de todo aquello que involucra nuestra sexualidad, podemos pensar en la higiene y el autocuidado, ojalá pensemos también en nuestro placer y nuestro erotismo, en el derecho a disfrutar el ejercicio (siempre libre) de nuestra sexualidad. Hablemos de la vulva, conozcámosla, toquémosla y amémosla.

 

La vulva es la parte externa del mal llamado “aparato reproductor femenino” (no señores, nosotros no nacemos con aparatos reproductivos, en todo caso serían órganos sexuales y estos no sólo sirven para reproducirnos, también sirve para disfrutarlos y sentir rico), eso que se observa y esta compuesta por labios mayores y menores ó pliegues de piel, orifico uretral (por donde sale la orina) y el clítoris, el cual tiene cerca de ocho mil terminaciones nerviosas y su única función es dar placer.

 

Entre los grandes problemas que viven gran parte de las mujeres en el ejercicio de su sexualidad es la falta de placer en sus encuentro sexuales, además de la falta de comunicación con su pareja, el no disfrutar plenamente cada contacto sexual se debe a miedo, tabú e ignorancia.

 

Es importante señalar que cada uno de nosotros somos responsables de nuestro propio placer, esto resulta un conflicto fuerte principalmente para muchas mujeres, y es que históricamente a las mujeres les hemos negado el derecho al disfrute de su cuerpo, con falsas creencias, religiones asfixiantes que juegan con la moral de la gente y con un machismo tan arraigado en nuestro querido México.

 

Las mujeres que no se masturban no terminan de conocer que es aquello que les gusta en el sexo, pero sobre todo como es que les gusta, la autoexploración nos brinda un efectivo conocimiento de nuestro cuerpo.  

 

Queridas y queridos lectores, tóquele la vulva a su pareja, (si su pareja tienen vulva), si su pareja acepta, tóquese la vulva (si es que tiene) vayan poco a poco, conózcanla, acarícienla, si el redescubrir la vulva como eje del placer lo hace en pareja y si la vulva que están redescubriendo es la de usted entonces conecte con su cuerpo, lubrique los dedos de su pareja y sea usted misma la que conduzca esos dedos a frotar, acariciar, estimular y sumergirlos hasta donde le resulte placentero. Intente ahora hacer que su imaginación vuele, pruebe con un hielo, vayan frotándolo por los labios, acérquelo y quítelo, juegue con los cambios de temperatura en su piel.

Amar la vulva es el principio de una vida erótica muy placentera y con infinidad de orgasmos.

 

Nos leemos la próxima semana… mande sus preguntas, acá se las respondemos