TRUMP Y AMLO…”¿DOS GOTAS DE AGUA?

218

 

“Conoce al enemigo y conócete a ti mismo y, en 100 batallas no correrás el más mínimo peligro”
Sun Tsu

 

El pasado 30 de mayo, fiel a su costumbre, el Presidente de Estados Unidos Donald Trump atacó a México y amagó con incrementar los aranceles en un 5 por ciento a las importaciones de México, lo que ocasionó una crisis diplomática entre ambas naciones.

México, es uno de los principales socios comerciales de los Estados Unidos y las bravuconadas del Premier americano son una de sus tantas estrategias para lograr desviar la atención hacia el exterior, para intentar unir al pueblo americano en aras de un segundo periodo presidencial, tal como ya lo manifestó en su red social.

En cambio, en nuestro país, el presidente AMLO tal pareciese que carece de toda sensibilidad política en materia exterior, siendo prueba de ello la carta enviada el pasado mes de marzo al gobierno de España, donde le solicitaba una disculpa pública por los desmanes que hicieron los iberos durante la conquista, lo que desató una crisis diplomática (ya superada) entre ambas naciones.

Pese a estar casado con una “inminente intelectual e historiadora”, pareciera que AMLO sólo utiliza la historia como referente para intentar posicionarse con los gobernantes del pasado, apelando a un supuesto tiempo esplendoroso, de caudillos y de luchadores como Juárez quien pese a todo pronóstico logró derrotar e incluso fusilar a un Emperador extranjero en el Siglo XIX.

Como dice Robert Greene: “Lo que con mayor frecuencia te oprime y acarrea desgracia es el pasado, en forma de apegos innecesarios, repeticiones de fórmulas gastadas y recuerdos de antiguas victorias y derrotas” (Las 33 estrategias de la guerra, Editorial Océano, 2007).

En cambio, Donald Trump, es un mandatario que está acostumbrado a utilizar el chantaje como una manera de negociación, haciendo rabietas y comportándose como lo hacía en la serie del 2004 “EL APRENDIZ”, cuya temática consistía en probar y despedir a los participantes, bajo la promesa de ganar el mejor trabajo de sus vidas.

Trump, como negociador nato, utiliza la estrategia de la confrontación, una estrategia milenaria (no hay nada nuevo bajo el sol) la cual dice que se debe “Crear algo a partir de la nada”, ya que “sí se es capaz de crear algo a partir de la nada, las circunstancias más insignificantes pueden conducir al éxito” (Gao Yuan, las 36 estrategias chinas, EDAF, 1996).

Para una persona como Trump, que pese a ser empresario: “ni siquiera puede leer un balance financiero, es una persona que no le presta atención a los detalles” (Michael Wolf, Fuego y Furia, Temas de Hoy, 2016), quien es tildado como una persona instintiva, que sabe oler el miedo, miedo que a todas luces se hizo más que latente ante la pronta respuesta del gobierno mexicano, que mandó ex profeso una delegación desde el viernes 31 de mayo, cuando trascendió que sus homólogos americanos los recibirán hasta el miércoles 5 de junio.

Trump es un provocador, que llegó a la presidencia como un capricho, listos para prender “fuego y furia”, ya que basó toda su campaña en contra de la deshonestidad de Hillary Clinton y de cómo los demócratas han entregado el país a los intereses extranjeros, cuando América (Estados Unidos) debe de ser para los americanos, muy al estilo de la doctrina Monroe.

Al igual que AMLO, Trump adora los reflectores y es un amante de la historia, la cual al igual que su homólogo mexicano, la utiliza para concientizar a sus gobernados sobre la grandeza de su nación.

Trump utiliza las redes sociales (twitter principalmente) para fustigar a sus enemigos reales e imaginarios, para caldear los ánimos y para sopesar el timing político que sus tuits producen en el entorno.

Trump y AMLO tienen libros escritos, y Trump hizo del suyo un Best Seller (pese a las acusaciones de utilizar escritores fantasmas para ello), EL ARTE DE LA NEGOCIACION, donde de acuerdo a Piers Morgan de CNN, está la forma de negociación del magnate, un libro que dudo mucho haya leído el canciller Marcelo Ebrard.

Trump es catalogado como un disruptor, una persona que no le gustan las reglas y que no le gusta que le digan lo que tiene que hacer al igual que AMLO, quien llegó a la presidencia pese a todos los obstáculos, haciendo de sus más de 12 años de campaña, un ejemplo de entereza política.

De acuerdo al libro de Michael Wolf citado, a Trump se le gana adulándolo, al igual que a López Obrador, lo que infiere que pese a lo que digan los analistas, Trump y AMLO tienen más semejanzas que diferencias, ya que ambos les gusta la adulación y ambos son patriotas.

Otro ejemplo de la similitud de Trump con AMLO es que a Trump, de acuerdo a su jefe de campaña, jamás va a cambiar, ya que de hacerlo cambiaría su estilo (igual que AMLO, que sigue hablando en las mañaneras como si de una campaña se tratase), lo cual a sus seguidores no les importa, pese a lo que digan los detractores del mandatario (lo que sucede con los AMLOVERS, quienes menosprecian los análisis y opiniones de los detractores de AMLO).

Trump y su política migratoria, son la hipocresía andando, ya que el mandatario americano tiene en sus empresas personal de origen hispano y de acuerdo a fuentes periodísticas, ha contratado a ilegales en sus empresas, por lo que su aparente hostilidad es una bandera política que utiliza sólo para posicionarse.

Trump en campaña prometió un Muro y lo está construyendo y AMLO prometió la cancelación de una obra magna, como el nuevo aeropuerto, lo cual lo está cumpliendo, pese a que ambos mandatarios, sus detractores les digan que esos actos son una muestra de su megalomanía.

En resumen, lo que debe de hacer AMLO es buscar las coincidencias sobre las diferencias y explotarlas, ya que ambos mandatarios son sintomáticos de su sociedad y pese a tener miles de “haters” en su contra, son más los que lo apoyan, y tal pareciera que ambos aman ser el centro de la polémica y por ende de la atención.

Como escribió AMLO en su cuenta de Twitter: “Al Presidente Trump en son de paz”.