Texto y fotografía por: Óscar Morales

Tw: @Oskah_

Continuando con la celebración de los 13 años de la revista Indie Rocks, la semana dedicada a no solo a festejar uno de los medios más importantes sino de resaltar las diferentes propuestas musicales nacionales e internacionales, llegó a su tercer día en donde los guitarrazos fueron los protagonistas de la noche, al igual que la lluvia  del 6 de junio en el Foro Indie Rocks.

Los primeros en subir al escenario fueron El Shirota, que por el caos de la lluvia, tuvo que reprogramarse una hora más tarde su participación. La agrupación conformada por David Lemus, Eman Brenes, Ignacio Gómez Kurth y Rubén Anzaldúa han tenido un gran año en el que se han consolidado como uno de los actos emergentes más importantes de nuestro país.

Con un poderoso sonido lleno de guitarrazos, daban inicio a su set que animaron a los espectadores y seguidores. El ánimo y la euforia fueron subiendo gradualmente que en cuanto menos nos dimos cuenta, el slam se hizo presente durante gran parte de su actuación y entre gritos, cabezas agitadas y mucha euforia demostraron que estos  satelucos están listos para las grandes ligas.

Luego de un buen sabor de boca que El Shirota nos dejó, llegó el momento de ver a  Cloud Nothings en el escenario, después de algunos años de no pisar tierras mexicanas. La agrupación estadounidense vino a la Semana Indie Rock para presentar en vivo Last Building Burning, su más reciente disco publicado en octubre del año pasado.

Al parecer la espera de ver a esta agrupación valió la pena ya que con esa energía, poder y furia en su sonido, conectaba con los asistentes que se dieron cita en el foro que coreaban cada uno de los temas, que agitaban su cabeza al ritmo de los guitarrazos y los más valientes que se animaban a meterse al selam.

Esta prometía ser una noche explosiva y vaya que lo fue. Es bueno ver la diversidad de sonidos que nos ofrece un festejo a la música como la Semana Indie Rocks; también ver actos consagrados y sobre todo el apoyo a los talentos emergentes. La tercera noche, a pesar del caos de la lluvia, fue una memorable.