Después de que se reportara la muerte de al menos 30 bebés, que usaban la
silla Rock n’Play de Fisher-Price, la marca decidió retirarla del mercado.

Los compradores afectados recibían un reembolso del producto.

Los bebés cuando se volteaban, estando acostados, morían asfixiados. Fisher-Price emitió un comunicado diciendo que lo que siempre ha regido sus productos es la seguridad, y están cooperando completamente con las autoridades estadunidenses.

La Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo de Estados Unidos anunció que todos los que tuvieran una silla de este tipo, dejaran de utilizarlo y se comunicaran inmediatamente con la empresa.