Muchos hemos escuchado la palabra “empatía” a lo largo de nuestras vidas, pero ¿sabemos realmente lo que significa?, ¿lo aplicamos de manera constante?, ¿sabemos lo que implica ser empáticos? En un mundo tan lleno de caos, resulta importante darnos una “refrescadita” sobre este tipo de temas que nos ayudan a ser más humanos y nos ayudan a conectar con otras personas, pues, con eso de las tecnologías y el ritmo de vida exprés que llevamos, cada día nos alejamos más y más de aquellos a nuestro alrededor y olvidamos que en algún momento podríamos necesitar de ellos o ellos de nosotros.

Para empezar… ¿qué es la empatía? Siempre hemos escuchado que ser empáticos “es ponerse en los zapatos del otro”, pero resulta que es un poco más que sólo eso. La empatía es una habilidad emocional que no todos los seres humanos tenemos, pero que todos podemos desarrollar, ¡por fortuna! Es la capacidad de comprender emocionalmente la situación de otra persona. En un nivel un poco más profundo e ideal, la empatía implica definir emociones, comprenderlas y reaccionar ante lo que otros seres humanos sienten y necesitan en un determinado momento. Es decir, que ser empático implica no sólo ser un “escucha”, sino también tener la capacidad de tomar perspectiva emocional y cognitiva respecto a quien nos expresa su estado anímico.

Existen diferentes tipos de empatía, sin embargo, aquí te daremos a conocer tres principales:

  1. Empatía cognitiva:

Se refiere a cuando una persona es capaz de comprender el estado mental de alguien, sin embargo, para muchos de nosotros podría no ser una verdadera empatía, ya que en ella no se involucran los sentimientos y resulta ser sólo un proceso de carácter lógico y racional. La empatía cognitiva puede ser útil, por ejemplo, cuando realizas una negociación; puedes llegar a comprender lo que el otro quiere o piensa, pero no te involucras con sus emociones.

2. Empatía somática:

Hace referencia a la habilidad que tiene una persona de reaccionar fisiológicamente ante lo que otra persona siente. Por ejemplo, si alguien llora y tú al verlo, lloras, eso significa que estás experimentando empatía emocional. Otro ejemplo es cuando una madre le sonríe a su bebé y este le devuelve la sonrisa, porque captó la felicidad de su mamá y la expresó. Este tipo de empatía es útil, sin embargo, hay quienes podemos llegar a sentirnos abrumados por los problemas de otras personas cuando nos los expresan. Ante estas situaciones, las personas que escuchamos tenemos que trabajar nuestra autorregulación, con la finalidad de que los problemas de otros no nos afecten y podamos ser un apoyo, y no sólo un “compañero de emociones”.

3. Empatía afectiva o compasiva:

Esta es la empatía “apropiada”, ya que implica poder “sentir” el dolor o pesar de alguien, pero actuar de la manera más conveniente posible para ayudarlo.

Por último y, por si te lo preguntabas, la empatía nos beneficia de las siguientes maneras:

 

  • Permite que construyas lazos emocionales con los demás.
  • Promueve comportamientos de ayuda.
  • Ayuda a sentirse mejor personalmente.
  • Te ayuda a comprender y aprender más sobre tus propias emociones y sentimientos.
  • Facilita la resolución de conflictos.
  • Te permite ser más respetuoso.

Por Ximena Delgado