“El fascismo se cura leyendo y el racismo se cura viajando.”

Frases contra el racismo

 

Cuándo la panelista de FORO TV Estefanía Veloz, habló sobre la “Pigmentocracia” en México (cuando estaban abordando el tema del Gran Premio de México y su elitismo), las redes sociales estallaron denostando a la Panelista @EstefaniaVeloz por hablar de discriminación, a quien tildaron de divisionista y acomplejada, entre otros epítetos del que fue objeto esta mujer, cuyo único delito fue decir sin tapujos una realidad que se respira y se vive en México.

De acuerdo a un estudio del COLEGIO DE MEXICO, titulado “Por mi raza hablará la desigualdad”, donde se pone en manifiesto el impacto de las características étnico-raciales en la desigualdad de oportunidades en México, trabajo realizado por los investigadores Patricio Solís, Virginia Lorenzo Holm y Braulio Güémez, en una colaboración con Oxfam México.

Según el documento, la desigualdad de oportunidades “todavía se alimenta de la discriminación y el racismo del pasado”, ya que de acuerdo a los investigadores citados “tener el color de piel más oscuro reduce las posibilidades de avanzar en el sistema educativo, progresar en el ámbito laboral o escalar a la parte más alta de la distribución de la riqueza”, en parte a que “las personas pertenecientes a pueblos indígenas y afrodescendientes, o con rasgos físicos que las hacen vulnerables al racismo, no sólo son más propensas a experimentar maltrato y discriminación a lo largo de su vida, sino que parten ya de una posición de desventaja social debido a la acumulación histórica de carencias sociales” según reporta el estudio señalado.

Lo anterior infiere que sí hay exclusión en México pese a lo que digan las autoridades y los líderes de opinión, lo cual se extiende en todos los ámbitos, haciendo que incluso para tener un buen puesto, tengas que tener un estándar de belleza “occidental”, sin que tu formación y desempeño académico importe.

La polarización que vive la sociedad mexicana, cuya más reciente manifestación es el duelo diario entre #Chairos y #Fifis, no es nuevo ni exclusivo de la presente administración; siendo prueba de ello lo que nos cuenta Antonio García Cubas en El Libro de Mis Recuerdos (Editorial Patria, México 1945), donde el autor nos cuenta las vicisitudes que vivió nuestra joven nación en el álgido Siglo XIX, cuando la lucha sin cuartel entre “Conservadores” y “Liberales” hicieron que México perdiera poco más de la mitad del territorio al no estar unido ante la invasión del vecino del norte.

No conforme con haber perdido una guerra injusta, esta desunión alcanzó nuevos bríos tras concluir las guerras de Reforma auspiciadas por “El Indio Juárez”, guerra que sangró a nuestra nación de tal manera, que fueron el preludio para que de nueva cuenta nuestro país fuera invadido por otra nación, en esa ocasión por el Imperio francés, encabezada por el Güerito Maximiliano de Hamburgo, en parte “porque las naciones, particularmente la raza latina, han heredado y transmiten un vicio social que debe reinar entre los miembros de una misma familia, ese odio perenne de los partidos que obliga al vencedor a hostilizar constantemente al vencido, odio cuya inmediata consecuencia es la intolerancia” (García Cubas, Op. Cit.).

La historia, que es la memoria del hombre, nos recuerda como naciones como Sudáfrica lograron vencer el régimen de terror del “Apartheid”, haciendo que su nación fuera sede de una copa Mundial de la FIFA en el 2010, donde el entonces Presidente Nelson Mandela, encerrado por varias décadas en una prisión por luchar contra un aparato de gobierno racista y clasista, al cobrar su libertad, en lugar de apelar por la división y la venganza, apostó por la unidad, haciendo de su país, uno de los más boyantes del continente africano.

Gracias a debate generado por Estefanía Veloz, el término “Pigmentcracia” acuñado por el fisiólogo chileno Alejandro Lipschütz volvió a levantar ámpula y a señalar un mal que sigue aquejando a la sociedad, que todavía tras poco más de dos siglos de haber alcanzado su autonomía, sigue igual de dividida, como lo estuvo bajo el régimen colonial.

En este sentido, no hay que olvidar el debate suscitado por la campaña de la CERVEZA INDIO que, en el 2018, inició una campaña publicitaria para que “nuestro color de piel no sea usado para discriminar, insultar, ni dividir a México #OrgullosamenteIndio”, la cual fue el hazmerreír en las redes sociales, cuando los modelos utilizados para ello, eran gente de piel clara, lo cual fue interpretado como una contradicción al mensaje que buscaban transmitir.

La verdad no peca, pero incomoda, y mientras los líderes de las principales corrientes políticas sigan dividiendo al país, y no haya una operación cicatriz real, seguiremos enfrascados en discusiones banales y bizantinas, cuando lo que se debe de buscar es la unión de las mayorías y el respeto a las minorías políticas, que parece que no saben que, en el juego de la democracia, como en el juego de la vida, existen ganadores y perdedores.

@borgestom