Para siempre, No.

73

Por Raúl Hernández Bruno, pedagogo y terapeuta sexual. 

Hace mucho que no nos leemos, hace tanto que ya olvidé cuánto, pero acá ando, de nuevo compartiéndome e invitándoles a volver a encontrarnos.

Los meses siguen pasando y la pandemia permanece, menos fuerte pero latente aún, muchos se han despedido y otros siguen con agonías, les abrazo fuerte.

Hay despedidas que sin ser recientes están presentes, despedir a los padres, a los hijos, a los esposos, a las tías, a los amigos, a la pareja. Despedirnos nos duele, en la mayoría de las veces y del dolor sólo quedémonos con lo que se pueda aprender, no al principio, el aprendizaje se manifiesta después, lo prometo. Y sé que hay muchas que no he cumplido, pero esta si es un promesa que puedo hacerles hablando desde mi experiencia.

Hace 11 años mi papá perdió a la mujer que amaba (sigo pensando que aún lo hace) y también la que lo acompañó por 32 años en su caminar, de la que aprendió y también con la que se convirtió en papá.

Mis hermanos y yo perdimos a la mujer que nos enseñó el significado de la palabra amor, pero no porque nos lo dictara o porque nos la enseñara con una canción; ella nos lo hizo vivir, nos lo dio de comer, lo construyó para nosotros en cada abrazo, en cada palabra, en cada carcajada, en cada comida tan sabrosa que preparaba. No puedo negar que también perdimos un cachito (o cachote) de vida. Ahí vamos, rotos pero en familia.

Sigo pensando en los momentos que le tocó ser enfermera en caídas y golpes por jugar, psicóloga de amores y más de desamores, dadora de abrazos dulces que extraño tanto, regañadora por comernos el pan pero perdonadora inmediata cuando la hacíamos reír por nuestras locuras de hermanos, amante de los perritos que al principio no quería pero al final aceptaba, las mamás están hechas con pedacitos de magia.

No se que tanto falte aún por aprender sin ella, seguro estoy que lo mejor, porque siempre lo que viene es mejor.

Finalmente quiero recordarles que los papás, las mamás, los hermanos, las abuelitas, la familia, la pareja no son para siempre, que se volteen a ver y se digan lo muchísimo que se aman, abracen la vida que es un suspiro y regálense muchos besitos entre ustedes.

Hasta pronto. Raúl Bruno (@raulbruno05)