“Vivimos un tiempo en que la gente decente anda perpleja, y los canallas envalentonados”
Juan Carlos Monedero

 

Cuando Felipe Calderón (2006-2012) llegó a la Presidencia, en parte gracias a una campaña mediática, donde se apelaba al odio, al señalar a su contrincante AMLO como “un peligro para México”, abonó el camino hacia la polarización que hoy vivimos.

Doce años después llega a la presidencia el dos veces derrotado AMLO, quien logró aglutinar durante este tiempo a todos los inconformes de las políticas realizadas por el matrimonio incestuoso del PAN y del PRI, con la complacencia del casi extinto PRD.

Pese a que AMLO alcanzó la presidencia en contra de todos los pronósticos (los mismos que no previeron el advenimiento de Donald Trump en el país vecino), el odio tan eficaz para ganar elecciones y campañas, ha demostrado ser un lastre para la actual administración y para nuestra sociedad.

Los críticos de AMLO bautizados como “Fifis” por el mandatario, han entablado una guerra en el ciberespacio contra los seguidores del Presidente, tildados como “Chairos o Peje Zombies” o “AMLOVERS” como les gusta llamarse a las hordas o “perrada”, como son tildados por algunos líderes de opinión.

La historia ha demostrado que “la unión hace la fuerza” y que un país dividido es caldo de cultivo para que los descontentos se magnifiquen y se retrases más las políticas públicas en aras de un bien común.

En una sociedad donde algunos prefieren la injusticia al desorden, donde se ven con desprecio todavía a la gente morena con rasgos indígenas, donde los estándares nos fueron dictados por otras latitudes (como la democracia), el denostar e interpelar es el camino a seguir.

Al enemigo se le destruye convenciéndolo, en lugar de interpelarlo y denostarlo; lo que le hace falta a la actual administración que ha caído en una espiral de violencia mediática a través de campañas en redes sociales, donde los HASHTAGS son las banderas enarboladas por ambos bandos, buscando imponer su punto de vista y en el mucho de los casos torpedear cualquier iniciativa, al magnificar cualquier error, por más nimio que éste sea.

“Pensar en términos individuales en una manera suicida de pensar la política”, nos dice Juan Carlos Monedero (MANUAL DE POLÍTICA PARA GENTE DECENTE, Paidós 2015), y más cuando un Presidente apela al pasado, violentando un principio político que, de acuerdo al autor citado, dice que “no vayas a las palabras del pasado creyendo que ayer significan lo mismo que hoy. Las palabras permanecen, los conceptos cambian”.

En un país donde se apela a “votar” más no a meterse en política, en un país donde la autonombrada “clase política” se creen los poseedores de la verdad, han hecho que sus seguidores, “la perrada” o las hordas sean la carne de cañón de las guerras mediáticas modernas.

Las guerras entre Chairos y Fifís que no abonan en nada, lamentablemente son auspiciadas por el gobierno en turno y por seguidores que, buscando la complacencia del amo, toman la iniciativa, lo que recuerda el adagio que dice: “no hay peor pendejo, que el que tenga iniciativa”.

“Sí los loros fueran marxista, serían marxistas ortodoxos” nos dice el autor y como loros, las hordas repiten consignas que causan más daño que bien. Por eso es necesario que el Presidente LOPEZ busque una operación cicatriz.

Por eso, AMLO debe de dar un paso atrás y lograr integrar a su gabinete no a sus amigos e incondicionales, quienes son los que más daño están ocasionando al país, al complacer al Presidente y no decirle con argumentos porque las cosas están mal, pese a los decretos y la buena voluntad.

La memoria histórica ayuda a que no olvidemos y eso hará que los mentirosos no tengan oportunidad de abrazar nuevas ideologías y ropajes, tal como hacen los “Chapulines” en la política, traicionando ideales y electorados, más cuando “las ideologías son mapas para navegar en aguas convulsas” (Juan Carlos Monedero, Op.cit).

La democracia es la servidumbre voluntaria a la que se sujetan los electores. Y sí los electores se sujetan, los políticos perdedores deberán sujetarse a su vez y tender puentes, antes de denostar.

AMLO debe de crear una operación cicatriz para que la fragmentación que existe en las redes sociales, no se desborde en las calles, donde el hartazgo ciudadano está a flor de piel, donde cada ciudadano se siente vejado, pese a los reclamos muchas veces justos de los que toman las calles y las hacen suyas.

La democracia surgió en las plazas públicas. El dialogo es el pilar de cualquier sistema democrático, pero mientras existan Noroñas en la izquierda, y Lozanos en la derecha, la concordia no llegará hacia las bases.

En el entendido de que los gobiernos sólo son malos cuando fracasan, es cuando los opositores, apelando a su egoísmo disfrazado de patriotismo, buscaran por todos los medios que la administración actual, para gritar a los cuatro vientos sobre la razón que ellos elucidaron y las hordas no.

El que ensucia al aire, nos ensucia a todos y se ensucia él mismo. El que apela por el odio, terminará siendo víctima del mismo. Por eso, apelemos a la concordia y a la discusión, ya que el insulto es el preludio del conflicto.

Por eso, sirva el presente para abonar en la concordia, que tanta falta le hace a nuestro México.

 

@borgestom